En acción, la huella social de Bankia

Deportistas bajo una misma bandera: la del refugio

Publicado el 6 de Abril de 2018 por Bankia.

5 de agosto de 2016. Juegos Olímpicos de Río. Los atletas salían a la pista arropados por la bandera que representaban. Todos agrupados bajo los colores estatales menos un grupo de diez deportistas. Diez deportistas que crearon una fotografía para la posteridad.

Por primera vez en la historia, el Comité Olímpico Internacional formaba y permitía participar en los Juegos Olímpicos (JJOO) a un equipo formado por diez refugiados.

Rami Anis, Yiech Pur Biel, James Nyang Chiengjiek, Yonas Kinde, Anjelina Nada Lohalith, Rose Nathike Lokonyen, Paulo Amotun Lokoro, Yolande Bukasa Mabika, Yusra Mardini y Popole Misenga hicieron historia. Estos diez atletas provenientes de Siria, Sudán del Sur, Etiopía y República Democrática del Congo tenían una historia en común: todos se habían visto obligados a huir de sus países de origen por persecución y conflictos armados.

Una bandera para el refugio

Yusra Mardini debutó en los JJOO participando en los 200 metros libres de natación. La joven siria de 18 años huyó junto con su hermana de la guerra de Siria. Se lanzó al mar en una lancha junto a otras 20 personas y lograron alcanzar la costa griega. Yusra y su hermana consiguieron refugio en Alemania, donde la atleta entrena en un club de Berlín.

La vida de la joven ha cambiado mucho desde entonces. Tras ser nombrada Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, Yusra es la voz de la comunidad joven siria. Con sus intervenciones públicas busca poner de relieve el conflicto que está asolando Siria y, además, inspirar a los refugiados en todo el mundo.

Símbolo de esperanza

Thomas Banch, presidente del COI, señalaba durante la inauguración de los Juegos de Río: “Este será un símbolo de esperanza para todos los refugiados del mundo y hará que el mundo sea más consciente de la magnitud de la crisis. Es también un símbolo para la comunidad internacional porque los refugiados son nuestro prójimo y son un enriquecimiento para nuestra sociedad”.

Por su parte, el refugiado sursudanés Yiech Pur Biel, de 21 años, quien compitió en atletismo en la categoría 800 metros, expresaba en aquel momento la gran oportunidad que se les presentaba con esta participación: “Sentimos que somos parte del mundo, como seres humanos. Este es el comienzo de nuestras vidas, que serán cambiadas para siempre”.

Recientemente, el atleta fue invitado a participar como ponente en los Juegos Olímpicos de Invierno 2018. Con un mensaje de paz y de esperanza, compartió cómo ha cambiado su vida desde que formase parte del Equipo Olímpico de Río.

“Después de entrar a formar parte del Equipo de Refugiados, pude seguir una educación superior en la universidad y tuve la oportunidad de mostrar al mundo que, como refugiado, aún puedes hacer algo”, señala Yiech en una entrevista para ACNUR.

Un movimiento de ayer, hoy y siempre

Hoy, Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, recordamos este momento histórico precedido de episodios deportivos que por un momento paralizaron la actividad bélica. De hecho, ya los griegos, en el 776 antes de Cristo, imponían la llamada tregua olímpica por la cual se suspendía la actividad bélica y los atletas y la sociedad podían disfrutar del evento deportivo en Olimpia.

Muchos refugiados son los que han encontrado a través del deporte una segunda oportunidad que les ha permitido rehacer sus vidas en los países de acogida. A través del perfil @TeamRefugee se puede hacer seguimiento de la participación de estos en eventos deportivos a nivel mundial.


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