En acción, la huella social de Bankia

Finanzas que no excluyen

En España hay casi 300.000 personas con discapacidad intelectual

Publicado el 17 de Noviembre de 2016 por Bankia.

En España hay casi 300.000 personas con discapacidad intelectual que se caracterizan por su heterogeneidad y por su potencial de desarrollo. Plena Inclusión es la organización que representa a las personas con discapacidad intelectual, o del desarrollo, en España. Nació hace 52 años y hoy tiene presencia en todas las provincias. Reúne a 140.000 personas con discapacidad intelectual, 235.000 familiares, 40.000 profesionales y 8.000 voluntarios.

Su objetivo es la plena inclusión: que cada persona con discapacidad intelectual pueda tener un proyecto de vida propio y participar en la sociedad como el resto de la ciudadanía. Para lograrlo, apuestan por la transformación del medio donde viven y de las entidades con las que interactúan estas personas.

Muchas de ellas trabajan y cobran su salario a través de un banco, usan tarjetas, ahorran, manejan dinero, etc. Por tanto, es importante empoderarlas y dar respuesta a sus demandas de capacitación en todos los temas relativos a las finanzas personales, tanto a través de la formación, como de la mejora de los entornos de las entidades bancarias.

“El entorno financiero es algo con lo que tienes que convivir tengas discapacidad intelectual o no. Ya teníamos experiencias previas en torno a productos financieros y queríamos hacer un proyecto a nivel estatal. Esto lo unimos con un proyecto de voluntariado corporativo de Bankia. Para este programa piloto identificamos tres zonas geográficas de España y desarrollamos el proyecto”, afirma Laura Espejo, adjunta a dirección de Plena Inclusión.

Este piloto que acaba de comenzar se lleva a cabo en Madrid, Valencia y Logroño y los protagonistas son personas que trabajan en oficinas y que tienen trato directo con el público.

En la primera fase, los voluntarios reciben formación impartida por profesionales, con y sin discapacidad, sobre qué es la discapacidad intelectual o del desarrollo, sus derechos y sus implicaciones legales y sociales, los materiales de educación financiera adaptados a lectura fácil y los colectivos con dificultades cognitivas como clientes de servicios bancarios.

En una segunda fase, se realiza un curso online para completar esta formación.

Por último, los voluntarios darán “clases” de educación financiera a los usuarios de Plena Inclusión, acerca de las cuestiones financieras que más les aplican o les preocupan, adaptadas para que sean de fácil comprensión: qué es una tarjeta, una cuenta de ahorro, cómo se domicilia un recibo…

“Es un proyecto importante porque sensibilizamos a un entorno que no tiene conocimientos previos sobre discapacidad y son conscientes que entre sus clientes hay personas con discapacidad, y por nuestra parte existe el compromiso de facilitar que los entornos comunitarios sean más accesibles para personas con discapacidad intelectual”, explica Espejo.

Entender y comprender la información es la barrera con la que se encuentran estos discapacitados, frente a las arquitectónicas como les ocurre a los discapacitados físicos. Adaptar las cosas de una forma sencilla no es solo bueno para ellos, sino también para otros colectivos como las personas mayores, inmigrantes… “Los productos financieros son difíciles, ya de por sí, para la mayoría de la gente. Estoy segura que una de las cosas que van a comprobar los voluntarios de Bankia cuando adapten los mensajes financieros es que benefician a mucha más gente”, señala Espejo.

La formación que están recibiendo los voluntarios de Bankia es impartida por voluntarios con y sin discapacidad. Esto permite un acercamiento mayor y, además de la parte teórica, les cuentan ejemplos que han vivido en primera persona. “Es más, poner en el papel de formador a la persona con discapacidad intelectual pone en valor el ejercicio, un rol que la gente desconoce de estas personas”, concluye Espejo.


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