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Minimalismo residual o cómo vivir sin plástico

Publicado el 4 de Abril de 2018 por Bankia.

Fernando y Patricia decidieron declararle la guerra al plástico hace tres años. Se describen como seguidores del “minimalismo residual”, o lo que es lo mismo: utilizan cero plástico desechable, fabrican sus propios productos de limpieza e higiene y convierten la basura casera en compost.

Ellos son solo un ejemplo del movimiento global que lucha contra los efectos del cambio climático y quiere acabar con uno de los productos más contaminantes del planeta: el plástico.

Movimientos como #DesnudaLaFruta, Basura Cero o Break Free From Plastic son solo algunos de los ejemplos que cada día suman más adeptos. De hecho, la Unión Europea trabaja ya para que en el 2030 todos los plásticos utilizados sean reciclables.

Hablamos con Fernando y Patricia, impulsores de portal Vivir sin plástico, para conocer la huella que el uso de plásticos en casa provoca en el planeta. 

¿Por qué decidisteis empezar a vivir sin plástico?

Siempre nos molestaba generar muchos desechos y tirar nuestros residuos a la basura o al contenedor de reciclaje nos hacía sentir fatal. Muchas veces imaginábamos la cantidad de residuos que una persona puede generar a lo largo de su vida y nos preguntamos dónde acabaría todo eso. A pesar de todo, estábamos tan atolondrados con nuestras rutinas diarias que seguíamos desechando más basura de lo que queríamos y, sin ser totalmente conscientes de ello, esto nos remordía por dentro.

No comprar comida envasada ha hecho que comamos mucho más sano

Así que un día, tras descubrir en internet que había personas que vivían sin generar nada de basura, pensamos que era hora de hacer algo al respecto; si ellas podían ¿por qué no nosotros? Tras meditarlo unas semanas pensamos que quizá sería demasiado, por lo que decidimos empezar con eliminar el material que menos nos gustaba: el plástico. Solo con pensarlo nos ayudó a comprender lo presente que estaba en nuestras vidas: no éramos conscientes de que estábamos ‘plastificados’.

¿Qué beneficios os ha reportado vivir sin plástico?

Nunca hubiéramos imaginado todas las cosas buenas que nos traería vivir sin plástico. En un principio pensábamos que iba a suponer un camino lleno de renuncias, pero ha sido todo lo contrario.

Nos ha hecho “viajar” dentro de nuestra propia ciudad para encontrar comida sin envasar y descubrir un montón de tiendas que desconocíamos. Esto nos ha acercado mucho más a la comida, es algo difícil de explicar, pero comprar la comida sin envasar hace que la mires de una forma distinta, es como si la apreciaras más.

Además, no comprar comida envasada ha hecho que comamos mucho más sano.

Hay plásticos en la sal, la miel, el agua potable y en el aire

También al tener que buscar recetas para nuestros productos de cosmética y de limpieza del hogar nos ha hecho mucho más creativos. Nos ha hecho investigar ingredientes y comprender que no son necesarias grandes fórmulas ni para limpiarte ni para limpiar tu casa.

Reducir el uso del plástico también nos ha llevado a reducir otros materiales, como papel, vidrio o aluminio, y a dar valor a cualquier objeto que utilizamos, por insignificante que pueda parecer. Ahora tenemos muchas menos cosas, pero de más calidad y las tratamos con mucho más cuidado para que nos duren el máximo tiempo posible.

Además, es muy gratificante poder vivir más en consonancia con nuestras creencias y no dejarnos arrastrar por la corriente.

Huir del plástico desechable es complicado, sobre todo cuando vamos al supermercado y prácticamente todo está cubierto por este material, incluso la fruta y la verdura. ¿Son posibles los supermercados sin plásticos?

Si que pueden ser posibles, o por lo menos pueden reducir el plástico a la mínima expresión. Una cadena de supermercados holandesa anunciaba la semana pasada que han abierto una sección del supermercado libre de plásticos. Es un principio. Como mínimo, todos los supermercados deberían de ofrecer la opción de hacer una compra completa sin utilizar nada de plástico.

Muchas personas piensan que esto es utópico, pero en realidad lo que es utópico es lo contrario. Estudios recientes han encontrado plásticos en la sal, la miel, el agua potable y hasta en el aire. No podemos seguir mucho más tiempo utilizando el plástico como lo estamos haciendo hasta ahora.

¿Cómo podemos empezar a reducir el plástico en los hogares?

Por suerte la gran mayoría de plásticos desechables son muy fáciles de eliminar. Los más sencillos son las bolsas, botellas, vasos, cubiertos, envases de muchos productos de limpieza, lo mismo ocurre con muchos envases de cosmética, las pajitas de las bebidas (si son de plástico), las tazas de café para llevar que llevan una capa de plástico. También ayuda dar preferencia al vidrio en lugar de plástico cuando se tenga que comprar algo envasado.

Cualquier persona puede reducir a la mitad el plástico desechable que usa sin esfuerzo, solo es cuestión de proponérselo. Solo hay que ser un poco observador, siempre hay alternativas. 

Se puede reducir a la mitad el plástico desechable casi sin esfuerzo

La huella del plástico en el medioambiente es cada vez mayor. Encontramos plástico en la cesta de la compra, en los productos de limpieza, en los océanos e incluso en algunos alimentos. ¿Está el plástico asfixiando al planeta?

Se dice que todo el plástico que se ha fabricado en la historia sigue en algún lugar de la Tierra. El plástico no se biodegrada, es decir, no lo consume ningún ser vivo (microorganismos y hongos) que lo transforme en elementos químicos naturales, por lo que no se reintegra al ciclo natural de carbono que ha sustentado la vida durante millones de años. Solo se rompe en partículas más pequeñas, pero sin cambiar su composición química. Pueden descomponerse hasta ser imperceptibles al ojo humano, lo que no significa que desaparezca.

La mitad de todo el plástico que se ha fabricado en la historia ha sido en los últimos 13 años. Y esta cifra se espera que continúe en aumento. De seguir así, en 2050 habrá más toneladas de plástico que de peces en los océanos. ¿Realmente queremos vivir en un planeta así?

Son muchos los países europeos que han implementado políticas de reducción de plásticos. ¿Qué prácticas podríamos extrapolar a nuestros consumos?

Creemos que sería importante no poner ningún envase en el mercado sin saber antes cómo va a ser reciclado y dónde.

También sería importante prohibir los productos cosméticos con micropartículas de plástico en sus ingredientes. Son fácilmente sustituibles por otras alternativas biodegradables y las de plástico están provocando muchísimos problemas medioambientales. Están diseñadas para desecharse directamente por el desagüe y las plantas depuradoras no tienen filtros que eviten que acaben en el mar, donde muchos animales las confunden con comida.

Hay países que además han ido más allá y han prohibido los desechables de plástico como pajitas, platos y cubiertos, bastoncillos de los oídos… Hay una propuesta de ley en Baleares, que aún no ha sido aceptada pero que marcaría un importante precedente si se hiciese.

En realidad, habría que prohibir cualquier tipo de plástico desechable.

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