En acción, la huella social de Bankia

Protegiendo y cuidando a los más vulnerables

Programa de Acción Tutelar de adultos en la Comunidad de Madrid

Publicado el 8 de Febrero de 2017 por Bankia.

Fundación Aldaba cuenta con  una trayectoria de 17 años durante los cuales ha dirigido su  actuación a tres colectivos: la infancia, las personas judicialmente incapacitadas y las personas discapacitadas. Además de gestionar  un hogar de acogida para la infancia en Baleares, desarrolla diferentes programas tutelares para adultos y gestiona un centro municipal para personas con discapacidad. Asimismo, tiene un centro especial de empleo del sector limpieza y mantenimiento de edificios.

Bankia y Fundación Montemadrid colaboran con su programa de apoyo a la acción tutelar, dentro de las convocatorias de acción social 2015 y 2016. La Fundación Aldaba viene desarrollando, desde el año 2009, el Programa de Acción Tutelar de adultos en la Comunidad de Madrid. La  finalidad es la atención a las personas adultas incapacitadas o susceptibles de ser incapacitadas judicialmente, siendo designados judicialmente como tutores de las mismas.

“En estos momentos tutelamos a unas 80 personas e intentamos darles  el mejor servicio posible. La mayoría son personas mayores con un alto grado de dependencia, personas con deterioro cognitivo, enfermos mentales y discapacitados físicos y psíquicos.  La única financiación que tenemos es la que nos ha dado Bankia, explica Victoriano Suz, director de la Fundación Aldaba.

¿Cuál es su función?: “Lo que haría un hijo cuando sus padres son mayores, administrar sus bienes y evitar abusos en el aspecto económico, buscar personas de apoyo, buscarles una residencia, apoyo afectivo… así como acompañamiento a los médicos o en  momentos de ocio”.

La previsión de la Fundación Aldaba es que estas situaciones de tutela vayan a más por los siguientes factores: vivimos más años, a partir de los 80 años el número de personas autónomas disminuye, los trastornos de salud mental aumentan (abuso de drogas y sustancias),  el cambio social -hay muchos hijos que no viven cerca de sus padres-  y hay muchos hijos únicos con padres mayores y muchas parejas sin hijos. “Sigue habiendo apoyos vecinales en los barrios, pero hay un grado de autonomía en el que estos apoyos no son suficientes”, relata Suz.

“Por otro lado, cada vez hay más gente mayor que nos pregunta si podemos hacer un documento para, si en el futuro sufren un deterior cognitivo, nos ocupemos nosotros de su tutela. Hay un problema de soledad muy grande”, añade Suz.

Fundación Aldaba dispone también de un “piso de emergencias”. Este inmueble se utiliza en casos puntuales en los que un tutelado se tiene que recuperar de una enfermedad y no desea ingresar en una residencia. En estos pisos comparten espacio con otros tutelados y disponen de cuidadores las 24 horas.

La Fundación está supervisada en todo momento por el juez que les ha otorgado la tutela. Están obligados a entregar cuentas anuales y justificantes de gastos, un inventario inicial y cuando fallece un tutelado, la rendición de cuentas. “También se incluye en el informe la situación social de la persona. El juez puede pedir informes adicionales en cualquier momento”, explica Suz.


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