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Rosa María Calaf: “el late motiv de mi carrera ha sido defender la diversidad cultural como un activo”

Publicado el 17 de Mayo de 2018 por Bankia.

El mechón de color sobre la frente define a una de las mejores y más reconocidas periodistas españolas. El calificativo de “la reportera de la globalización”, como la describiese el jefe de la sección de Internacional de TVE, José Antonio Guardiola, define la carrera profesional de la periodista Rosa María Calaf.

En la consecución de hacer de su pasión su profesión, viajar y contar, Calaf casi se convierte en diplomática, aunque unas prácticas en Radio Barcelona llegaron a tiempo para darse cuenta de que su verdadero camino era el Periodismo.

Desde entonces, y a pesar de que sus primeros reportajes tenían como protagonista la moda, ha viajado a numerosos rincones como corresponsal: la antigua Unión Soviética, los países del Este y Balcanes, América del Sur, Estados Unidos, Canadá y Europa. Una larga trayectoria que, además de contar con el reconocimiento del público, cuenta con el respaldo de la propia profesión.

Entre los numerosos galardones que ha recibido, en 2007 se alzó con el Premio Cirilo Rodríguez destinado a reconocer públicamente la mejor labor de un corresponsal o enviado especial de un medio español en el extranjero. Este galardón, que celebra su edición XXXIV, cuenta con el apoyo de Bankia.

Hoy, retirada del periodismo activo, Calaf no concibe su vida sin informar y sin el compromiso, por ello sigue recorriendo el mundo impartiendo talleres, conferencias y colaborando con distintas ONG.

“En mi carrera, me he encontrado personas extraordinarias”

 

Háblanos de esos inicios donde una estudiante de derecho a la que le gustaba leer, escribir y protagonizar los discursos de fin de curso, decide emprender la carrera de Periodismo.

Entrar en Periodismo, efectivamente, fue muy casual. Yo estudiaba Derecho e iba a hacer carrera diplomática porque me gustaba mucho la idea de trabajar en el exterior. Había viajado desde siempre. Te estoy hablando de los años 50 donde no era común viajar al extranjero y menos una chica joven.

Pero me gustaba escribir, hablar y decidí matricularme en Periodismo en Barcelona cuando se abrió la escuela. Hice prácticas en Radio Barcelona y me di cuenta de que, realmente, esa conexión con el exterior iba a ser más posible como periodista que como diplomática y la verdad es que nunca me he arrepentido de esa decisión.

 

Como periodista y corresponsal has recorrido más de medio mundo experimentando y formando parte de diversas culturas y realidades. Si echas la vista atrás… ¿Qué destacarías de tu trayectoria profesional?

Me cuesta mucho separar mi faceta profesional de la personal. Cuando estaba en activo no hablaba de mí porque los periodistas nunca tenemos que ser ni el foco ni la noticia, pero para mí el Periodismo es una forma de vida y no entiendo otra.

Cuando miro hacia atrás veo el enorme privilegio que he tenido de haber podido aprender de lo diferente de la mano de grandes maestros, muchos de ellos maestros de vida. Me he encontrado personas extraordinarias y eso es una riqueza personal enorme.

Además, he tenido mucha suerte porque he podido combinar mi pasión y afición al viaje, con otra de mis pasiones, informar sobre lo que está ocurriendo. Y esto no es fácil porque se requiere de un tiempo y un espacio, televisivamente hablando, por ejemplo, que yo he tenido la fortuna de poder disfrutar y, además, de un público que ha estado interesado en la realidad que contaba.

“Que te reconozcan los tuyos tiene un valor extraordinario”

 

¿Cuál es la realidad más complicada que te ha tocado cubrir como periodista?

Buff… No es fácil. Normalmente lo que más te impacta es lo negativo, las catástrofes naturales como el tsunami del 2004, los primeros terremotos que presencié en Armenia… Lo que más te sobrecoge es el dolor en directo de tantas personas.

Conoces a mucha gente que no tiene ninguna opción, que nace y muere en el mismo lugar y entre medias solo puede intentar sobrevivir. En esas situaciones tan complejas, trágicas e injustas, te encuentras personas que siguen adelante sin especial rencor o nostalgia de tiempos pasados.

 

Todas estas experiencias profesionales han sido reconocidas con multitud de premios… ¿Qué valor tiene que estos galardones sean otorgados por los propios compañeros, como es el caso del Premio Cirilo Rodriguez?

Esto siempre tiene un valor añadido importantísimo. Que te reconozcan los tuyos, que pueden valorar tu trabajo de una forma mucho más objetiva y equidistante, tiene un valor extraordinario. Cada vez que han sido mis propios compañeros los que han decidido resaltar mi labor, lo agradezco doblemente.

De todas formas, cualquier tipo de reconocimiento es para mí muy importante porque significa que detrás hay unas personas que, sin ninguna razón para hacerlo, se paran a pensar y analizar tu trabajo y deciden valorarlo cuando en realidad es para ellos para los que trabajas.

“La defensa de la igualdad de género siempre ha estado presente en mi trabajo”

 

Actualmente recorres el mundo impartiendo talleres, charlas y apoyando la labor de diversas ONG. ¿En tu opinión, qué papel desempeñan las ONG en el mundo actual?

Ahora tengo tiempo, energía y salud para hacerlo. Además, me dan espacios para compartir lo que he vivido y aprendido y para mí es fabuloso el poder seguir aprendiendo, intercambiando y contribuir a la construcción de un mundo mejor para todos. Tengo la obligación de hacerlo y, además, lo disfruto muchísimo.

Dentro de este “dar y recibir” hay una serie de causas en las que las ONG trabajan que creo importantísimo apoyar y que van en la línea del desarrollo humano, derechos e igualdad. El late motiv de mi carrera siempre ha sido la defensa de la diversidad cultural y valorar esa diversidad como un activo, no rechazarlas como un peligro. Además, la cuestión de la defensa de la igualdad de género siempre ha estado presente en mi trabajo. En estos ámbitos creo que todo aquello en lo que pueda colaborar, debo colaborar.

Es importante resaltar que el trabajo de las ONG es esencial, pero no debería serlo, porque la mayoría de esos trabajos deberían hacerlos los gobiernos. No tenemos que creer que las ONG deben rellenar todo aquello que no hacen los responsables de lo público.

De todas formas, es necesario exigir, por un lado, una eficacia y una transparencia a las organizaciones y, por otro, a los poderes públicos la minimización de la necesidad de las ONG aunque hasta que no se resuelvan tantísimos problemas que afectan a la dignidad y a los derechos de las personas, bienvenidas sean las ONG responsables de aquello que tienen entre mano.

“Es importante utilizar la Red, pero es más importante no caer en la red”

 

En un mundo de bombardeo informativo, ‘fake news’, y donde las redes sociales protagonizan la información… ¿Qué compromiso tiene el Periodismo con la información?

Me parece una reflexión muy interesante porque el compromiso del Periodismo de ahora es el mismo que el de siempre: proporcionar al ciudadano el conocimiento necesario, riguroso, plural, independiente y honesto con el que se va a formar una opinión y con la que va a tomar decisiones.  Eso es lo que tiene que hacer el Periodismo: facilitar todos los elementos de conocimiento para crear una opinión pública sana y responsable. Todo lo que se desvíe de eso, se está desviando de la esencia del Periodismo, del servicio a la comunidad.

Desgraciadamente, en todo el mundo, la tendencia general es confundir la información con el entretenimiento y una mercantilización de la información. Una posverdad es una mentira y la ciudadanía tiene que saber que tiene que gestionar la información y también es responsable de hacer un esfuerzo por informarse bien.

Es importante utilizar la Red, pero es más importante no caer en la red. La tecnología la tenemos que poner los periodistas y empresas periodísticas al servicio del Periodismo y el ciudadano tiene que poner la tecnología al servicio de la consecución del mejor periodismo.

Es muy importante incidir en la responsabilidad de cada uno. A cada derecho le corresponde una obligación y a mayor poder, mayor responsabilidad. El ciudadano tiene que estar en alerta porque tiene que hacer un esfuerzo por aprender el cómo manejar y consumir los medios de comunicación.

El Periodismo no era antes estupendo y ahora horrible. La profesión siempre ha sido difícil y hacer buena información siempre ha sido complicado, aunque ahora hay una serie de interferencias que vienen a complicar muchísimo más esa tendencia que ha habido siempre de determinados intereses de que haya temas invisibles y temas silenciados. Este punto ha existido siempre, pero ahora se agrava con la posibilidad de tener una tecnología que hace que ese fenómeno sea más fácil, más amplio y rápido.

Fotografía cecida por Premio Cirilo Rodríguez

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