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Última voluntad: “Para los pobres de la tierra”

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Última voluntad: “Para los pobres de la tierra”

Publicado el 25 de Septiembre de 2017 por Bankia.

“Para los pobres de la tierra”. Esas fueron las palabras que quedaron recogidas en la última voluntad de Asunción Gutiérrez (nombre ficticio) en 2010. Un total de 50 hectáreas donadas a Cáritas Diocesana en Sevilla con el único fin de que las personas en  situación vulnerable tuviesen una oportunidad para salir adelante. Cinco años después, nacía BioAlverde, empresa de inserción impulsada por Cáritas Diocesana de Sevilla y apoyada económicamente por Bankia.

“Nuestro objetivo es la inserción sociolaboral de personas en situación o riesgo de exclusión social, promover un consumo justo, sostenible y responsable y apostar por canales cortos de comercialización”, señala Manuel Hernández, promotor del proyecto localizado en Sevilla.

A día de hoy, de esas 50 hectáreas donadas se están utilizando 20. El terreno alberga huertos comunitarios, viveros, un centro de interpretación y sensibilización, un centro de formación y naves de comercialización.  Solamente en el huerto, se emplea a seis personas en situación de vulnerabilidad.

“El perfil de personas que están con nosotros son parados de larga duración mayores de 50 años, menores de 30 años sin estudios, inmigrantes con documentación, ex toxicómanos, víctimas de violencia de género, ex presidiarios…”, explica Hernández.

“Nuestro objetivo es contribuir, mediante actuaciones comunitarias y propias, a la creación e impulso del empleo para las personas más desfavorecidas y su integración en la sociedad mediante un trabajo en una empresa convencional”, señala David Hidalgo, gerente de BioAlverde.

Y es que estas personas no sólo reciben formación en agricultura ecológica, sino también en preparación de mercancías, inventarios, transporte, etc. “Buscamos que tras dos años con nosotros encuentren empleo en una empresa convencional”, puntualiza Hidalgo.

Una oportunidad laboral

En situación de vulnerabilidad estaba Benjamín. Comercial inmobiliario en 2007, el tsunami de la crisis económica se llevó por delante el sector del ladrillo y su empleo. Por medio de la jardinería y la agricultura ecológica, Benjamín encontró un presente y un futuro. “Veo mi futuro más seguro porque sé que tengo las puertas abiertas en un montón de sitios”.

Más complicado lo tenía Katile, de Mali, que tras tres años y medio en Europa y sin prácticamente recursos económicos, llegó a España sin conocimiento del idioma. Las adversidades le dieron un respiro gracias a la solidaridad. “Conociendo gente que te ayuda, que te apoya, todo se puede conseguir”, resalta Katile. “Hay muchos inmigrantes como nosotros que viven en la calle y en la calle uno no puede ni formarse ni aprender”, añade.

El proyecto les cambia la vida. “Aquí encontramos casos muy singulares de personas que vienen de vivir un sufrimiento pleno, en situaciones de calle y que son excluidos socialmente”, explica Hidalgo. “Para nosotros es fundamental recibir el apoyo externo de particulares y de entidades como Cáritas y Bankia. La inversión en este proyecto es muy alta tanto en infraestructura como en personal”, aclara el promotor. BioAlverde apuesta por el valor ecológico, eliminar intermediarios y trabajar directamente de la huerta a la mesa. Así, cuentan con más de 400 suscriptores que reciben cada 15 días una caja con hortalizas y fruta de temporada.

Bankia, a través de su Acción Social, apoya en la búsqueda de empleo y el emprendimiento a aquellas personas que se encuentran en una situación con cierta dificultad para adentrarse en el mercado laboral.

“La colaboración con Cáritas para apoyar proyectos de empleabilidad nace de la reflexión sobre a qué debe dedicar Bankia sus recursos en materia de Acción Social. Decidimos que debíamos volcarnos en el mayor problema del país, el desempleo”, explica David Menéndez, director de Responsabilidad Social Corporativa en Bankia. En 2016, estos programas sociales beneficiaron a más de 4.700 personas.

Concretamente, para el proyecto de BioAlverde, la entidad bancaria ha apoyado con 12.000 euros. “En colaboración con Cáritas apoyamos empresas de inserción en todo el territorio nacional, como BioAlverde, que da la oportunidad a cuatro personas de formarse y emplearse en el sector agrícola y de producción ecológica, un sector en auge en estos días”,  matiza el responsable.

Un gesto de altruismo, el de Asunción Gutiérrez, que permite a personas como Benjamín y Katile confiar en que por medio del esfuerzo y la apuesta de entidades por proyectos de inserción, es posible encontrar oportunidades y un futuro.


TAGS: BANKIA, DESARROLLO LOCAL, EMPLEO