En acción, la huella social de Bankia

¿Qué podemos aprender de Atapuerca a través de la pelvis humana?

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Bankia beca a Dersu Gucumatz con el ‘Programa para jóvenes científicos del Proyecto Atapuerca 2020’

Bankia en·accion Publicado el 13 de Julio de 2020

Dersu Gucumatz es licenciado en Antropología Física en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México y un apasionado de los yacimientos de Atapuerca. Fue durante sus años como estudiante cuándo descubrió los múltiples estudios sobre la evolución humana y de la fauna que ofrecían los yacimientos. “No se me ocurre otra ventana al pasado de la historia natural más directa que ellos”, señala.

Su labor investigadora y la tesis doctoral ‘Integración y modularidad morfológicas en la pelvis de primates de géneros Homo Y No-Homo’ han llevado a Gucumatz a recibir por parte de Bankia la beca ‘Programa para jóvenes científicos del Proyecto Atapuerca 2020’ de la Fundación Atapuerca. Esta formación tiene como objetivo respaldar las actividades culturales y científicas que ayudan a mejorar el entorno, especialmente el de los jóvenes.

1.

¿Por qué Atapuerca? ¿Qué tiene este yacimiento que haya suscitado tu interés personal y profesional como investigador?

Desde que estudiaba la licenciatura, leí sobre los yacimientos de Atapuerca, su historia e importancia, y el gran aporte que hacían a los estudios sobre la evolución. Quizá porque son escasos, son aún más valiosos y hablando de evolución humana no hay yacimiento tan rico y concentrado como lo es Atapuerca.

Con frecuencia se olvida que los avances en la ciencia son esfuerzos conjuntos, mi caso no es la excepción, pues mi fascinación por la evolución humana fue promovida por mis profesores en la licenciatura quienes incluso guiaron mi atención hacia fenómenos como el bipedismo y el dilema obstétrico. Con su apoyo, dirigí mi atención a estudiar la pelvis humana y las diferencias con otros primates del registro fósil.

Años después, durante mis estudios de maestría tuve la oportunidad y el privilegio de realizar una estancia de investigación en el Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos, con José Miguel Carretero y parte del equipo del laboratorio. Así pude conocer de forma más profunda los yacimientos.

Desde México, y gracias a la Fundación Atapuerca y Bankia, he podido acceder a la beca que me brinda la oportunidad de continuar con los estudios sobre los cambios en la forma y estructura de la pelvis en el transcurso de la evolución humana y en lo posible, aportar en la investigación que se realiza en los yacimientos de Atapuerca, esto bajo la dirección de Juan Luis Arsuaga.

2.

¿En qué consiste tu investigación y cuál es su contribución para profundizar y conocer mejor la evolución de la especie humana?

En general me dedico a estudiar la pelvis humana, su forma, estructura y las consecuencias que estas tienen en la locomoción y el comportamiento. ¿Por qué tiene esa forma? ¿Por qué tiene esas características tan particulares? ¿Qué características comparte con otras especies y por qué? ¿Cómo y por qué se ha transformado durante la evolución humana? Para comprenderla, hay que observar, estudiar y analizar la pelvis de otras especies de primates, incluyendo las que se encuentran en el registro fósil, que lamentablemente no son tantas, pues algunos de sus componentes son extremadamente frágiles.

Esto nos permite comprender mucho del comportamiento de otras especies en la evolución humana, pues la forma que tiene nuestra pelvis nos permite, por ejemplo, andar grandes distancias de forma eficiente.

Otro factor en la investigación tiene que ver con la forma en que nacemos, pues también se ha ido transformando durante la evolución humana, ésta se relaciona con la forma en cómo se distribuyen los huesos de la pelvis. Es una arquitectura revolucionaria dentro de los primates.

3.

¿Qué supone para ti esta beca en el marco del Programa para Jóvenes Científicos del Proyecto Atapuerca 2020? ¿Cómo valoras la implicación social de Bankia en este sentido?

Como antropólogo físico, pertenecer al Proyecto Atapuerca es un privilegio del que no podría estar más emocionado, pues hace algunos años no me hubiera imaginado estar aquí.

Me ha permitido desarrollar distintas perspectivas en la investigación, y me ha dado la oportunidad de formularme nuevas preguntas, de acceder a nuevos datos e información que en otro entorno sería complicado integrar a mi acervo.

Me da mucho gusto y agradezco la implicación de Bankia en este proyecto, mucho más por los tiempos que corren, en los que es tan importante un proyecto como el de Atapuerca, que promueve la comprensión sobre las grandes preguntas de la evolución, sobre nuestra humanidad y la trayectoria que ésta ha tenido para ocupar el lugar que hoy tenemos en el mundo y sus consecuencias. Es muy emocionante.

4.

¿Crees que la investigación y la ciencia -en este caso, la antropología, paleontología, arqueología y actividades afines- cuentan con suficiente apoyo y recursos por parte de la Administración y el tejido empresarial, de lo público y lo privado?

Yo soy un claro ejemplo del apoyo que se puede recibir, aunque no estoy seguro de poder responder por la investigación y la ciencia en general, desconozco mucho sobre los temas de administración de los recursos en España, sin embargo, siempre será agradecido y bien recibido el apoyo que se pueda dirigir a la investigación y la ciencia.

En una crisis como la que vivimos ahora, creo se ha podido constatar que es imprescindible que cuenten siempre con el apoyo suficiente para generar la información, y las facilidades para distribuir el conocimiento que pueda aminorar o evitar en lo posible este tipo de crisis.

5.

Desde tu punto de vista, ¿crees que nos encontramos ante un momento crucial para la evolución del ser humano? ¿Y para la ciencia en todas sus vertientes?

Es una buena oportunidad para hacer cambios, pero eso se verá con el tiempo. También nos falta ver los estragos económicos que esto ha ocasionado. No utilizaría la palabra crucial a priori, habrá reajustes y cambios, algunos más grandes que otros, pero espero que algunos de ellos, sean benéficos para la ciencia. Esto sin duda ayudará a que estemos más preparados para otras crisis.

Quizá sea buen momento de mirar a otras sociedades y observar como afrontan este tipo de situaciones, observar la diversidad bio-social. Aprender de lo diferente, quien sabe, tal vez pueda aportarnos mucho para sobrellevar lo que viene. Para eso hace falta comprender desde el punto de vista de otros cómo es su vida cotidiana, como trascienden sus crisis. Habrá que entender que esta crisis no es sólo biológica, tampoco es sólo el impacto económico o político, es una crisis conjunta y nos afecta de distintas maneras, son factores que están entrelazados con nuestra experiencia cotidiana y como construimos la percepción de nuestras vidas.

Mi maestro dice que “es la ignorancia lo que produce angustia, no el conocimiento”, ahora que ya sabemos lo que puede pasar, trabajemos en ello para no angustiarnos de más.

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