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Biofactorías: la economía circular del agua

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Estos sistemas depuran el agua, son energéticamente autosuficientes y dan una segunda vida al agua para la industria, la agricultura y el consumo humano

Bankia en·accion Publicado el 21 de Octubre de 2019

La demanda del agua para uso doméstico, industrial y agrícola aumentará un 50% en 2030. Este recurso natural ocupa el 70,8% de la superficie terrestre pero tan solo el 2,5% es agua dulce, es decir, apta para consumo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en 50 litros/persona/día la cantidad de agua necesaria para llevar a cabo acciones cotidianas como beber, cocinar y lavar. En este cálculo quedaría, por tanto, fuera la cantidad de líquido elemento necesario para llevar a cabo las actividades agrícolas e industriales, dos de los sectores que más recursos consumen elevando a 100 litros por persona y día el volumen necesario.

La huella hídrica es el indicador medioambiental que nos permite analizar el volumen de agua dulce utilizada para producir determinados bienes. En el cálculo de este índice se tiene en cuenta no sólo el agua destinada a la creación de un producto, sino toda aquella destinada a la cadena de fabricación y comercialización. Por ejemplo, para cosechar un kilo de arroz son necesarios 2,497 litros de agua, según Water FootPrint Network, una ONG cuya misión es la de utilizar el concepto de huella hídrica para promover la transición hacia el uso sostenible, justo y eficiente de los recursos de agua dulce en todo el mundo.

La UNESCO -la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura- estima que, a mediados del siglo XXI, la demanda de agua se habrá duplicado y, por ello, las reservas hídricas estarán al límite para abastecer a los 12.000 millones de personas que habitaremos el planeta.

Las biofactorías como solución

En el marco de la importancia creciente de la economía circular, y en línea con la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el nuevo modelo en la gestión de los recursos hídricos apunta a un cada vez mayor protagonismo de las biofactorías.

Gracias a la implementación de novedosas soluciones tecnológicas, estas plantas se convierten en una alternativa a las depuradoras tradicionales, confiriendo una segunda vida al agua (permitiendo su reutilización para usos urbanos, industriales y agrícolas), al mismo tiempo que generan energía renovable, un factor que les permite ser autosuficientes. Así, se produce una gestión inteligente, eficiente y sostenible de los recursos hídricos.

Uno de los puntos más interesantes de las biofactorías es que transforman los residuos en recursos.

Agua: este sistema trata el 100% de las aguas residuales, permitiendo que vuelvan a ser utilizadas para la agricultura, la industria y el consumo humano.

Aire: el sistema que se utiliza en las biofactorías permite neutralizar los olores propios de las depuradoras tradicionales, respectando de esta forma el entorno y minimizando el impacto medioambiental.

Biodiversidad: la bioplanta tiene en cuenta la integración del entorno a través de las infraestructuras verdes y el fomento de la biodiversidad.

Biosólidos: todo es aprovechable y, por ello, los residuos que acaban en estas biofactorías son tratados y se convierten en fertilizantes y materias primas.

Energía: a través de su tratamiento se reducen las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero (GEI). Estas instalaciones utilizan la energía que producen para autoabastecerse, así como para suministrar a dispositivos electrónicos o electrolineras, entre otros.

Grupo Suez, un caso de éxito

En su compromiso con el medioambiente y la lucha contra el cambio climático, el Grupo Suez -corporación francesa que opera principalmente en los sectores de tratamiento de aguas la gestión de residuos y mantenimiento- ha sido pionero en la implantación de estos sistemas, iniciativa que le ha hecho valedor del reconocimiento Momentum for Change otorgado por Naciones Unidas tras la transformación de tres de sus plantas de tratamiento de agua en Santiago de Chile en biofactorías.

“Con las biofactorías, estamos contribuyendo a la preservación de los recursos para las futuras generaciones e impulsando interrelaciones de mutuo beneficio con nuestras comunidades. Estamos comprometidos con alcanzar el impacto cero al medioambiente para ayudar, así, a disminuir los efectos que el cambio climático está causando en el planeta. Ese es nuestro objetivo”, señalaba el vicepresidente ejecutivo de Suez, Ángel Simón, en el acto de recogida del galardón.

Las biofactorías son, por tanto, una opción totalmente probada de que la economía circular en el ámbito del saneamiento nos acerca a un futuro donde el impacto de la actividad humana en la naturaleza sea cada vez menor.

TAGS: MEDIOAMBIENTE ODS SOSTENIBILIDAD