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Cómo proteger a los menores del maltrato durante la pandemia

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Fundación ANAR lanza su campaña de concienciación social ‘No son aplausos’ para visibilizar esta “amenaza silenciosa”.

Bankia en·accion Publicado el 25 de Mayo de 2020

El confinamiento ha disparado los conflictos de puertas adentro en muchos hogares, agudizando los problemas que viven miles de jóvenes víctimas de violencia intrafamiliar.

Conscientes de la realidad invisible que padecen estos menores, la Fundación ANAR ha movido ficha. Así, la organización sin ánimo de lucro, referente nacional en la protección de niños y adolescentes, ha reforzado sus canales de comunicación y contacto en previsión de un repunte de la violencia filio-parental durante la cuarentena y la posterior desescalada.

“Sabíamos que en estos momentos en los que no podíamos salir de casa, había niños, niñas y jóvenes que lo están pasando mal y nos necesitan más que nunca”, señala Benjamín Ballesteros, director de Programas de la Fundación ANAR.

“Las convivencias de 24 horas generan muy pocas salidas y escasos medios para pedir ayuda. Por ello, hemos incrementado el servicio de atención al menor, habilitando distintos canales de comunicación totalmente seguros y confiables para que puedan contactar con nosotros en estas circunstancias”.

Fundación ANAR contra el maltrato infantil

El primer paso en esta estrategia ha sido potenciar el CHAT ANAR, un “servicio silencioso, anónimo y confidencial que permite a los menores pedir auxilio en presencia de sus agresores, utilizando cualquier dispositivo móvil sin ponerles en peligro”, continúa Ballesteros. “Un aliado que nos permite llevar soluciones y esperanza a los que más lo necesitan”.

Este programa de refuerzo se apoya también en el canal de correo electrónico EMAIL ANAR y la vuelta -una vez que se autorizó la salida a la calle de los menores de 14 años- de sus líneas de atención telefónica, operativas 24/7:

‘No son aplausos’

Además, con el objetivo de concienciar y visibilizar esta amenaza, ANAR ha lanzado su campaña ‘No son aplausos’, “una iniciativa de sensibilización social y de recaudación de fondos para que estas situaciones dejen de permanecer ocultas y se pueda frenar la curva del maltrato infantil”.

La entidad nos invita “a mirar más allá de lo aparente”, puesto que la cuarentena “esconde cosas que nadie esperaría”. De este modo, señalan sus responsables, “a partir de la escena cotidiana de los aplausos sanitarios –y su característico sonido-, alertamos de una realidad que permanece escondida: la violencia que han sufrido y padecen miles de jóvenes en sus casas durante la pandemia”.

Protegiéndoles en la desescalada

La desescalada dibuja un nuevo panorama. Tras dos meses de encierro, las puertas empiezan a abrirse gradualmente en la transición a la ‘nueva normalidad’. Desde Fundación ANAR recuerdan que la población infantojuvenil conforma uno de los grupos más vulnerables al desconfinamiento, sobre todo aquellos casos que han pasado tanto tiempo en casa víctima de malos tratos.

La ‘reapertura’ al mundo podría avivar en niños y jóvenes emociones como el nerviosismo, la ansiedad o el estrés. “Además de la violencia en todas sus manifestaciones, nos preocupa especialmente el amplio abanico de problemas psicológicos que puedan presentar durante el aislamiento y en plena desescalada, que son motivos habituales de consultas a las Líneas de Ayuda ANAR y sobre los que seguiremos interviniendo”, continúa Ballesteros.

Por ello, desde ANAR continuarán adelante con esta línea de trabajo de atención directa y cercana para cuidar física y emocionalmente a los menores de edad indefensos y actuar cuando nadie en su entorno cercano puede protegerlos.

“Los niños, sobre todo si hablamos de edades muy tempranas, necesitan seguridad, protección y calidez en sus interacciones familiares. La seguridad se obtiene de la vivencia cotidiana, de entornos seguros donde no se de ninguna forma de violencia”, apunta Ballesteros.

Protocolos de intervención

“La violencia es el principal motivo de consulta en las Líneas de Ayuda ANAR desde hace más de 10 años, por lo que entendemos que seguirá existiendo, pero con el paso del tiempo se abrirán otros observatorios que también pueden ser entornos de protección y detección de riesgo de los niños y adolescentes”, indica Ballesteros.

La Fundación ANAR cuenta con tres niveles de atención para todas las consultas recibidas. En primer lugar, la orientación al menor, donde el psicólogo realiza una valoración individual; en un segundo filtro de atención y actuación se deriva a profesionales y recursos de su entorno. Por último, en una tercera etapa, se interviene en aquellas situaciones que representan “un grave riesgo, emergencia o desamparo del menor de edad”, con la posibilidad de trasladar el caso inmediatamente a la policía o a los servicios asistenciales y sanitarios, concluye.

En dos meses, el equipo de psicólogos, orientadores, abogados y trabajadores sociales de la asociación ha atendido cerca de 3.000 peticiones de ayuda. De ellas, casi un 50% guarda relación con el maltrato físico y psicológico.

A través de su Acción Social, Bankia apoya a organizaciones como Fundación ANAR, la plataforma de referencia en la defensa de los derechos, el bienestar y el desarrollo integral de los menores.

Si quieres conocer más detalles sobre la actividad de la Fundación ANAR puedes consultar su página web www.anar.org y sus redes sociales:

TAGS: INFANCIA JóVENES ONG