En acción, la huella social de Bankia

Contra la pobreza energética, más formación

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Bankia y Fundación Ávila se comprometen con Cruz Roja en ayudar a familias vulnerables a conseguir que sus viviendas sean eficientes.

Bankia en·accion Publicado el 7 de Agosto de 2020

Los datos no admiten debates. La ACA (Asociación de Ciencias Ambientales) estima que, aproximadamente, 4,6 millones de personas no pueden mantener sus viviendas a unas temperaturas adecuadas.

A nivel europeo, y según un estudio de Eurostat, España se sitúo con un 9,1% de familias en esta situación de precariedad, situándose por encima de la media europea, establecida en el 7,3% al cierre de 2019. Estas cifras “ya están aumentando en estos meses a consecuencia de la actual situación económica derivada de la COVID-19”, avanza Cristina Grande, responsable del proyecto de ‘Lucha contra la pobreza energética’ en Cruz Roja.

¿Qué es la pobreza energética?

La pobreza energética es aquella situación en la que se encuentra una familia cuando no tiene recursos suficientes o debe emplear gran parte de sus ingresos en pagar una cantidad de energía adecuada con la que satisfacer sus necesidades domésticas.

Esta vulnerabilidad energética está atrapando a un mayor número de familias en estos últimos años. “Normalmente son familias que ya conocemos dentro de Cruz Roja porque están en permanente contacto con nuestro departamento de trabajadores sociales a consecuencia de su situación personas y profesional”, afirma Cristina Grande antes de reorientar el foco sobre la pobreza energética.

Porque esta problemática no es únicamente de familias en situación de vulnerabilidad. “La pobreza energética nos afecta a todos, o ¿todos sabemos interpretar una factura de la luz?”, pregunta Grande antes de responder ella misma a su cuestión: “entender todos los datos de una factura de la luz sería algo necesario para todas las familias, estén o no en situación de vulnerabilidad económica o social”. Y es algo que se consigue con “formación y formación”, descubre Grande, quién emprende, por tercer año consecutivo, el proyecto ‘Llamamiento comprometid@s con las personas y el medio ambiente’ de Cruz Roja, con la ayuda de Bankia y Fundación Ávila.

¿En qué consiste este proyecto?

“Nuestro objetivo general es ayudar a las personas vulnerables de toda la provincia de Ávila, concretamente a 84 familias. Lo que intentamos, a través de unos talleres, es enseñarles a leer y entender la factura de la luz, algo que sería necesario para cualquier persona. Asimismo, les orientamos de manera individualizada y les entregamos unos kits básicos que les ayudarán a mantener sus hogares eficientemente”.

Conocidas las bases fundacionales de este proyecto, Grande desvela cómo se consigue doblegar de manera progresiva a la pobreza energética. “Se consigue con formación y estableciendo unos nuevos hábitos de vida dentro de cada vivienda”.

¿Y cómo es esa formación?

“Normalmente, cualquier persona desconoce por qué pagamos determinada cantidad económica por un determinado concepto que viene en la factura de la luz. O tenemos una potencia contratada que es desorbitada de acuerdo con nuestras necesidades básicas. Desde Cruz Roja enseñamos a entender estos datos, a conocer que podemos cambiar de compañía, a que podemos recudir la potencia contratada, a saber, que el precio es más reducido en algunas franjas horarias y que así reduciremos nuestro consumo…”.

Es formación y formación contra la pobreza energética. Se trata, en definitiva, de “ajustar las facturas de la luz de estas familias y a que paguen estrictamente lo necesario”. Y este ajuste, en cálculos estimativos de Cruz Roja pueden suponer una reducción de entre un 20% y 30%, porcentaje que traducido a euros sería alrededor de los 20 euros. “Si esta cifra la multiplicamos por 12 meses, verás que conseguimos un importante ahorro, un ahorro real que ven las familias”, indica Grande. Y sin necesidad de hacer un gran esfuerzo.

¿Y hay otras medidas contra la pobreza energética?

“Nosotros también entregamos unos kits básicos de eficiencia energética, con los que conseguiremos también que sus hogares sean eficientes. Por ejemplo, entregamos unas bombillas de bajo consumo; burletes para ventanas y puertas con los que conseguiremos aislar mejor la vivienda; regletas; difusores de agua; y tableros reflectantes, que bien colocados en los radiadores, evitarán que el calor pueda perderse en esa habitación. Como verás, también es formación y aplicar una serie de pautas”.

Formación y hábitos de vida que contribuyen a reducir cualquier factura, y no sólo en términos energéticos. En este proyecto, y ya dependiendo de la situación de cada familia, también se aborda otra temática: cómo solicitar el bono social. “La gente tiene poca información respecto a qué es y cómo se puede acoger uno al bono social”, explica Grande.

“Nosotros les explicamos todo lo que necesitan e incluso les ayudamos a rellenar toda la documentación, aunque deben ser ellos (las familias) quienes se encarguen de todos los trámites” porque “desde Cruz Roja también queremos fomentar la autonomía de las personas”.

Un proyecto que no sólo contribuye a ayudar a 84 familias en situación de vulnerabilidad energética, sino que también se trabaja en beneficio del medioambiente.

“Todo va ligado, con este trabajo también disminuimos las emisiones de CO2 y esto contribuye con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, en concreto con erradicar la pobreza, trabajar en construir ciudades más sostenibles y en contribuir a tener un clima más saludable. Aunque el mayor premio, en palabras de Grande, está cuando “viene una familia y nos da la gracias por la ayuda prestada y por ayudarles a mejorar su situación personas. Es nuestra mayor gratificación”. Gratificación que se alcanza con formación; formación contra la pobreza energética.

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