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El desperdicio alimentario, un grave problema humano y medioambiental a batir

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La problemática del despilfarro de alimentos requiere una mayor concienciación por parte de la sociedad

Bankia en·accion Publicado el 3 de Enero de 2020

El desperdicio alimentario representa un problema global de gran magnitud que lastra el desarrollo humano, la sostenibilidad social y medioambiental del planeta, constituyendo un desafío capital para nuestra sociedad que precisa la adopción de soluciones urgentes enfocadas a revertir esta coyuntura y paliar sus consecuencias antes de que sea demasiado tarde.

El ODS 2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas pasa por lograr el Hambre Cero, convirtiendo al sector alimentario y al rubro agrícola en actores determinantes para promover el desarrollo y erradicar la pobreza y la escasez de alimentos básicos. Además, en su plan maestro, la ONU busca con su ODS 12 garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles, fomentando, entre otros aspectos, el uso eficiente de la energía y los recursos.

Sin embargo, lejos de dichas aspiraciones, las metas evidencian, a fecha de hoy, que más de 800 millones de personas siguen sufriendo hambre y desnutrición en todo el mundo.

Grave desequilibrio

La problemática del desperdicio, presente a lo largo de toda la cadena de suministro de alimentos (desde la producción inicial hasta el consumo final en el hogar), se sustenta sobre una gran paradoja: mientras las naciones industrializadas, por definición más ricas, despilfarran alimentos de manera desmedida -causando serias dificultades para las personas y el entorno-, los países menos desarrollados y de ingresos bajos sufren las terribles consecuencias derivadas de la pérdida de alimentos.

En la actualidad, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de los alimentos producidos en el mundo para el consumo humano -esto es, uno de cada tres- se desperdicia, un volumen que equivale, aproximadamente, a 1.300 millones de toneladas anuales. Con todos los alimentos y bebidas que acaban en la basura en estos mercados desarrollados se podría conseguir ese objetivo Hambre Cero.

Este creciente problema, evitable por parte del ser humano, tiene claras consecuencias desde diversos puntos de vista. Por un lado, el desperdicio de comida incide notablemente en el plano ético y social, ya que representa un impedimento para acabar con el hambre y la pobreza en el mundo. Junto a esta derivada relacionada con la desigualdad y la injusticia, cabe destacar su repercusión medioambiental. Esta mala praxis se traduce en una abultada huella ecológica que causa un importante impacto directo sobre el cambio climático (en relación con el consumo de agua, el uso de la tierra, las emisiones de gases de efecto invernadero, la merma de la biodiversidad, etc.). Al mismo tiempo, desde una perspectiva económica, supone un gran apuro para los consumidores, tejido empresarial y administraciones públicas, ya que realizan importantes gastos en recursos que finalmente se desperdician.

Una jornada para reflexionar

El consumidor -junto a los productores y comercializadores- debe jugar un papel clave a la hora de luchar contra el desperdicio de alimentos y bebidas. Para ello, nada mejor que promover un cambio en su mentalidad y su comportamiento, logrando la adopción de una actitud más eficiente y responsable.

Con esta idea en mente, la de informar y concienciar para contribuir a reducir el despilfarro alimentario, el pasado 12 de diciembre, el portal dedicado a la sostenibilidad y a la transformación social Soziable.es organizó, en el marco de la COP25 y en colaboración con El Corte Inglés, la jornada ‘Reducir el desperdicio alimentario. Por las personas, por el planeta’.

De izquierda a derecha: el periodista Chema Doménech; el director general de la Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, José Miguel Herrero Velasco; la directora general del Banco de Alimentos de Madrid, Gema Escrivá; el presidente de Madrid Restaurantes Sostenibles, Diego Sandoval; y la coordinadora del Programa de Prevención y Distribución del Desperdicio Alimentario de El Corte Inglés, Eva Muñoz.

En el transcurso del encuentro, el panel de expertos, especialistas en sostenibilidad y alimentación, analizó dicha problemática, abordando distintas formas de combatirla y remarcando la necesidad de sensibilizar y fomentar hábitos de consumo consciente por parte de todos y cada uno de nosotros. Para ello, nada mejor que aplicar el sentido común.

En líneas generales, todos los participantes coincidieron en señalar que las pérdidas de alimentos descansan, fundamentalmente, en un funcionamiento ineficiente de las cadenas de suministro (insuficiencias en materia de infraestructura y logística, falta de tecnología y capacidades de gestión, restricciones legales y normativas, etc.). Esta circunstancia se ve agravada por una serie de factores económicos y los malos hábitos de compra y consumo (fechas de caducidad cortas, envases grandes, estética de los productos, compras impulsivas…).

Imagen del encuentro sobre cómo reducir el desperdicio alimentario organizado por Soziable.es.

José Miguel Herrero Velasco, director general de Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, presentó una radiografía del desperdicio alimentario en España, “el séptimo país de la UE que más alimentos despilfarra”. Esta práctica “tiene un gran impacto medioambiental; por ello -subrayó-, creemos que este problema, palpable en toda la cadena alimentaria, debe tener mayor visibilidad”.

En este contexto, el responsable institucional remarcó la importancia de intensificar los esfuerzos en el marco de la ‘Estrategia Más alimento, menos desperdicio’, una iniciativa institucional del MAPA para “limitar las pérdidas y el desperdicio de alimentos y su impacto sobre el medioambiente”. Para ello, desde la cartera de Agricultura se recalca la importancia de “recuperar el valor de los alimentos” y “llevar a cabo una planificación o disposición de estos que llevaría a su mejor aprovechamiento”. Con este propósito, en el transcurso de este año, el Ministerio lanzará una campaña para “poner el foco en los consumidores y la prevención del desperdicio alimentario”.

Por su parte, Gema Escrivá, directora general del Banco de Alimentos de Madrid, insistió en la “necesidad de lanzar mensajes claros a la sociedad para acabar con el desperdicio. Para alimentar a la población mundial de 2050 se tendría que incrementar la producción un 75%, por lo que no habrá alimentos suficientes, así que debemos empezar a consumir y producir de otra manera”. A su juicio, la distribución “está trabajando muy bien en este sentido”. En cambio, matizó, “uno de los sectores que más desperdicia es el de la restauración”.

Diego Sandoval, presidente de Madrid Restaurantes Sostenibles -asociación que asesora a pequeños y grandes locales desde 2018-, detalló las iniciativas que llevan a cabo desde la entidad para (…) “que otros profesionales para que puedan implementar medidas con gran calado social”. “Creemos en la importancia de tener en cuenta la eficiencia energética, utilizamos energía verde, reciclamos, filtramos el agua para que sea natural, intentamos reducir el uso de plástico”, afirmó el Premio Nacional de Gastronomía 2016 y encargado de la dirección de sala del restaurante Coque.

Por último, Eva Muñoz, coordinadora del Programa de Prevención y Distribución del Desperdicio Alimentario de El Corte Inglés, ahondó en la “importancia de la colaboración de la industria con la Administración Pública para reducir el desperdicio alimentario”. En este sentido, la directiva informó de la línea de actuación de los grandes almacenes, que, además de “incorporar herramientas que ayudan a reducir stocks, intentando rebajar la generación del desperdicio y evitando que (…) afecte al medioambiente”, llevan a cabo “una amplia donación al Banco de Alimentos para que los productos (alimentos seguros para el consumo que no han llegado a comercializarse) se distribuyan en comedores sociales y entidades benéficas, una actuación que, en 2018, ha beneficiado a más de 7.000 personas”.

Datos preocupantes

A continuación, te presentamos algunas cifras relacionadas con el despilfarro de alimentos que dan cuenta de la grave dimensión de este problema:

  • En el mundo se pierde o desperdicia un tercio de todo lo que se produce, superando los 1.300 millones de toneladas. Uno de cada tres alimentos termina en basuras y vertederos, según la Comisión Europea.
  • En cuanto a las tasas de desperdicio en el mundo, las más altas se sitúan, con datos de la FAO, en la horquilla del 40%-50% para tubérculos, frutas y hortalizas; en el 35% para el pescado; en un 30% para los cereales, y en el 20% para semillas oleaginosas, carne y productos lácteos.
  • En la Unión Europea, entre un 30% y el 50% de los alimentos comestibles no llegan a ser consumidos. En el espacio comunitario se despilfarran hasta 89 millones de toneladas de comida en buen estado: 179 kilos por habitante.
  • España es, dentro de la UE, el séptimo país que más desperdicia, con ocho millones de toneladas de alimentos desechados durante 2018: 1.339 millones de kilos/litros de comida y bebida, según los datos que baraja el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Así, en dicho ejercicio, los españoles tiramos hasta 26 millones de kilos de comida a la semana. Las frutas y verduras frescas son los alimentos más perjudicados, seguidas de los derivados lácteos.
  • Los menores de 35 años conforman el segmento poblacional que más comida tira. Paradójicamente, son también los más concienciados con el medioambiente y la emergencia climática.
  • Desde el punto de vista de la sostenibilidad, el desperdicio alimentario constituye uno de los principales emisores mundiales de CO2.
  • Entre el 8% y un 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero está vinculadas al gasto evitable del desperdicio alimentario, señala la FAO.
  • El 28% de la superficie agrícola mundial se utiliza para producir esos alimentos que finalmente no llegan a consumirse.
Objetivos de Desarrollo Sostenible Bankia

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