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Día Mundial de la Alimentación: estas tecnologías evitan el desperdicio de alimentos

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Diversas soluciones tecnológicas nos ayudan a la hora de reducir el despilfarro de comida

Bankia en·accion Publicado el 16 de Octubre de 2019

El hambre en el mundo continúa en aumento mientras cerca de un tercio de la producción de alimentos, unos 1.300 millones de toneladas, termina en la basura cada año, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La paradoja está servida.

Los números en España tampoco son alentadores: el pasado ejercicio se derrocharon 1.339 millones de kilos y litros de alimentos y bebidas, un 8,9% más que en 2017, señala el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Estas cifras son alarmantes cuando más de 800 millones de personas pasan hambre en el mundo, según la ONU. Además, significan también un derroche de recursos naturales (suelo, agua, energía…) en una situación de crisis climática.

En la web de su estrategia Más alimento, menos desperdicio, la cartera alerta de que “el desperdicio de alimentos está relacionado esencialmente con malos hábitos de compra y consumo, así como con una inadecuada gestión y manipulación de los alimentos”. Sin embargo, también deja espacio para la esperanza: “Normalmente se puede evitar”.

En el informe ’La lucha contra el despilfarro de alimentos: una oportunidad para la UE de hacer más eficiente el empleo de recursos en la cadena de suministro alimentario’, el Tribunal de Cuentas Europeo advierte de que “el dilapidación de alimentos es un problema universal que, en los últimos años, ha adquirido mayor prioridad tanto en la agenda pública como en la agenda política y que va a crecer en importancia, sobre todo por la necesidad de alimentar a una población mundial al alza”. Además, el equipo redactor del estudio critica que las medidas adoptadas por la Comisión “han sido fragmentadas e intermitentes”, pidiendo por ello un “punto de partida consensuado” para reducir el derroche.

También el nuevo director general de la FAO, Qu Dongyu, apuntó en esa dirección al tomar posesión de su cargo el pasado agosto: “Pretendo trabajar por una organización que aplique la ciencia moderna y la tecnología, y que adopte enfoques innovadores”. Además, el responsable institucional ha pedido que la innovación digital ayude al desarrollo de la agricultura y a conseguir el hambre cero.

Un objetivo al que muchos emprendedores e innovadores también están contribuyendo, así como el resto de la ciudadanía, gracias a aplicaciones en sus smartphones. Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra el 16 de octubre, presentamos cómo la tecnología ayuda a evitar y reducir el despilfarro de comida. Gracias a la inteligencia artificial, el machine learning o las apps móviles, los alimentos se pueden aprovechar al máximo.

Machine learning para evitar el desperdicio

El francés Paul-Adrien Menez decidió en 2012 dejar sus estudios de informática en Brest para fundar Zéro-Gâchis, un buscador de tiendas con productos frescos a punto de caducar. Los usuarios introducen su ciudad, código postal o geolocalización para encontrar las ofertas (funciona en supermercados de Francia, Bélgica o España).

La empresa también colabora con supermercados. En la actualidad, trabaja en un lector de códigos de barras especial, alimentado con machine learning -o aprendizaje automático- y todos los datos que han recopilado sobre hábitos de los consumidores en estos años: cuando el trabajador pasa el escáner por el código, el algoritmo decide si merece la pena ponerlo en oferta o donarlo directamente si vaticina que nadie irá a comprarlo en las próximas fechas. En Francia, desde 2016 existe una ley que obliga a los supermercados a donar los alimentos sobrantes.

De esta forma, los trabajadores ganan tiempo en los puntos de venta clasificando los productos, las tiendas rentabilizan su mercancía y los clientes ahorran comprando. Todo, gracias a las virtudes de los datos y el aprendizaje automatizado.

Un servicio parecido ofrece Wasteless, una startup israelí que usa datos subidos en tiempo real y el machine learning para variar los precios en etiquetas electrónicas situadas en los estantes. Con ello, los ingresos siguen aumentando y se evita el derroche. La emergente explica en su web que el motor también aprende cómo los consumidores reaccionan a estos precios cambiantes para dar con el mejor descuento.

Además de los supermercados, los restaurantes tienen sus propias herramientas predictivas con inteligencia artificial (IA). El software de Tenzo analiza ventas y el inventario del local para predecir qué querrán los próximos clientes y, por tanto, calcular mejor la cantidad de comida. A partir de este campo científico de la informática (en el que las máquinas piensan como seres humanos) se generan alertas e informes para que los trabajadores tomen decisiones. Además, la propia página web cuenta con una calculadora con el fin de que los locales y establecimientos sepan si les conviene invertir en el citado programa.

Otra tecnología para los restaurantes es Winnow. Una cámara con un software de IA monitoriza la cantidad y el tipo de comida que termina en el cubo de la basura. Los trabajadores reciben informes sobre el volumen, valor e impacto medioambiental de lo desperdiciado y toman decisiones de acuerdo con ello. La multinacional sueca Ikea, especializada en la fabricación y venta minorista de mobiliario y objetos para el hogar, es una de las empresas que ya ha probado esta tecnología. El trabajo entre las dos compañías ha reducido el despilfarro de salmón en las cocinas de una de sus tiendas noruegas en un 45%, cocinando cantidades más pequeñas y en bandejas menores.

Las apps para comerse la comida de los vecinos

La estadounidense Saasha Celestial-One ve el cubo de basura como “su gran rival”. Nacida en una familia hippie, su madre rebuscaba en la basura o en casas vacías para encontrar objetos que restaurar y vender. Después de trabajar en multinacionales y bancos, dio un giro a su vida y, en 2015, creó la app Olio (disponible en iOS y Android). Presente en Estados Unidos y en muchas ciudades españolas, la aplicación pone en contacto a sus usuarios con vecinos y negocios para recoger gratis las sobras y que nada se desperdicie.

Aquellas personas o negocios que quieran compartir la comida suben una foto a la app, explican cómo obtenerla y esperan una respuesta. El interesado que antes la reclame va a por ella y se la queda.

Olio también sirve si la persona ha cocinado de más y le va a sobrar comida.

No es el único servicio web que lo propone: Too Good to Go (iOS y Android) invita a lo mismo, pero enfocado a los negocios (panaderías, restaurantes, supermercados, etc.) que quieran vender su excedente. Gracias a la geolocalización, el usuario ve cerca de él aquellos comercios con ofertas, paga la comida que quiere y la recoge.

Otro servicio que conecta negocios españoles con usuarios es Ni Las Migas (iOS y Android), que de momento funciona en Madrid y alrededores. En la provincia de Barcelona, Soy Comida Perfecta desarrolla su actividad como una tienda online de productos con pequeñas imperfecciones (paquetes rotos, frutas con formas extrañas o con fecha de caducidad cercana, por ejemplo).

De las granjas al consumidor final

No solo la tecnología ayuda a los consumidores o a los supermercados a reducir los desechos mientras obtienen un beneficio de ello. La transformación digital también beneficia a los proveedores para recortar el despilfarro.

En Estados Unidos, la plataforma Full Harvest conecta agricultores y negocios para que los primeros vendan sus productos ‘feos’ o excedentes a los segundos a un costo menor. La transacción y los pagos son online, y es posible recibir alertas de precios. De esta forma, los granjeros obtienen nuevos canales de ingresos y las empresas ahorran costes. De paso, nada termina en el contenedor.

En el país norteamericano existen otras plataformas electrónicas de similares características, como Imperfect Foods (Alimentos Imperfectos) y Hungry Harvest (Cosecha Hambrienta), que entregan productos al consumidor final a un precio más barato que en el supermercado. Los primeros aseguran haber recuperado más de seis millones de kilos de comida desde 2014 que podría haber terminado en la basura.

Gadgets para evitar que la comida acabe en la basura

El Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) también se presta a evitar el desperdicio de alimentos. Para 2020 está previsto el lanzamiento de Ovie, un ‘táper inteligente’: los usuarios introducirán la comida en él y lo conectarán a la base de datos de deterioro y a un asistente virtual al que indicarán el alimento en cuestión (si no tienen, pueden escribirlo en una app). Cuando ha transcurrido la mitad del tiempo en el cual dicho producto es comestible, una etiqueta inteligente cambiará su color y enviará una notificación al móvil. Esta tartera fue financiada en la plataforma de crowdfunding Kickstarter, lo que da una idea del interés de los internautas por cuidar la comida.

Objetos conectados, aplicaciones móviles y algoritmos ayudan a que las cifras de malgasto de alimentos se reduzcan. Ahora solo queda que los humanos aprovechemos su potencial para reducir los desperdicios.

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