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La educación, clave para crear un mundo más diverso

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Este activo es fundamental para reducir la desigualdad entre géneros

SOMOS Bankia Publicado el 9 de Septiembre de 2019

La educación es uno de los mayores activos que tenemos actualmente para trabajar en conseguir una sociedad realmente diversa e inclusiva.

Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 hasta nuestra propia Constitución de 1978, se reconoce que la educación es un derecho básico, que tendrá como fin “el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”, tal y como señala nuestra carta magna.

En España este derecho está garantizado casi para la totalidad de las personas, pero no sucede lo mismo en todo el mundo.

Activistas como Malala Yousafzai están trabajando para lograr que, independientemente de la raza, el sexo, la religión u otras características personales, todo el mundo tenga acceso a una educación digna. Malala trabajó duramente para lograr que las niñas de su país de origen, Pakistán, pudieran recuperar el derecho a una educación que les permitiese progresar, y ganó por ello el Premio Nobel de la Paz en 2014.

Educación por valores

La educación debe inspirarse en la transmisión de valores que favorezcan la libertad personal, la responsabilidad, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el respeto y la justicia, así como ayudar a superar cualquier tipo de discriminación. Es la denominada “Educación por valores”.

Esta forma de educar consiste en ofrecer una educación más global que no solo se centre en las habituales materias basadas en el conocimiento. También se orienta a ofrecer una base sólida para favorecer una mayor y mejor convivencia, basada en el respeto, la empatía y la igualdad.

Estamos viviendo una profunda transformación en la sociedad, y con esta educación se amplía el perímetro habitual, dando cabida a temas que son necesarios en el mundo actual. Entre ellos podemos destacar:

  • La igualdad, entre hombres y mujeres, diversas etnias, diferentes religiones…
  • La preservación del medioambiente.
  • Ensalzar los valores igualitarios rechazando situaciones discriminatorias.
  • Resaltar la importancia del desarrollo sostenible.
  • Promover la salud como valor fundamental, estimulando hábitos de conducta saludables.
  • Fomentar la tolerancia.

De esta manera se contribuye a desarrollar un espíritu crítico que ayude a las personas a desenvolverse como ciudadanos globales y a entender la realidad. Así podrán ser capaces de actuar sobre aquellas situaciones que consideren que chocan con sus valores.

Educar en igualdad de género

La educación también debe ser utilizada para cambiar tendencias actuales que generan una desigualdad entre géneros.

Uno de los problemas más acuciantes que tenemos hoy en día es la brecha digital de género, que se define como la diferencia de uso de tecnología entre hombres y mujeres. Esta cuestión ha sido abordada en los últimos tiempos por diferentes instituciones como la Unión Europea, que considera que es un tema económico, social y cultural que debe tratarse con políticas globales, para dar una respuesta a la desigualdad de género desde su comienzo.

Debemos tener en cuenta algunos datos a este respecto. El género femenino representa más de la mitad de nuevos titulados universitarios, pero tienen una representación muy baja en carreras relacionadas con las TIC y, desde 2011, se ha producido un constante descenso en este sentido.

También es importante pensar que, según la UE, el aumento de mujeres en el mundo digital podría suponer un incremento de 16.000 millones de euros anuales en el PIB del bloque comunitario.

En este contexto, la educación -no únicamente en el centro escolar -cobra una gran importancia para el futuro. En primer lugar, debemos tratar de eliminar sesgos culturales concretos a la hora de tratar con las nuevas generaciones.

Está demostrado que, tanto los padres como los profesores, incitan inconscientemente a los hombres hacía trayectorias académicas ligadas a la tecnología y las matemáticas, mientras que con las mujeres sucede lo contrario, el sesgo social las induce a elegir carreras vinculadas al rol de género femenino, como medicina o educación, en lugar de enfocarlas hacía formaciones ligadas a la tecnología o las ciencias puras.

No debemos olvidar que no hay ningún motivo, como demuestran numerosos estudios, para que las mujeres sean menos aptas que los hombres en materias tecnológicas, y que la igualdad de oportunidades en la educación -eliminando sesgos inconscientes- es necesaria para lograr un cambio consistente y eliminar estereotipos. El principal objetivo de la educación es actuar como instrumento que ayude a las personas a ser críticas y responsables, comprometidas con crear una sociedad mejor, más justa e igualitaria, en todos los ámbitos.

Educación, valores, sociedad y empresa

Al hablar de educación, históricamente nos centramos en la época del colegio. Pero en nuestra sociedad, la educación en valores está tomando una mayor relevancia, de manera que existen centros de enseñanza superior que, en la actualidad, trabajan en esta línea.

Podemos tomar como ejemplo la prestigiosa Universidad George Mason en Estados Unidos, cuya formación se basa en una serie de valores que incluyen en la práctica académica, como la colaboración, el liderazgo ético, innovación y justicia social. Principios que forman parte de la educación al mismo nivel que las materias más teóricas.

Programas como el de ‘Nuevos líderes’, donde los estudiantes de doctorado se forman en liderazgo ético, para posteriormente instruir a las nuevas generaciones desde la educación primaria, comienzan a ser parte de la oferta formativa y educacional.

Desde las instituciones también se fomenta este tipo de educación, como en la Junta de Andalucía con su programa ‘Educación en valores’, donde se busca especialmente entender la diversidad como fuente de riqueza, fomentar la responsabilidad individual, el respeto y la autonomía.

En este caso, han intentado llegar un paso más lejos, al implementar un modelo de evaluación que busca valorar los logros alcanzados en dos aspectos:

  • Valores individuales como fortaleza personal, responsabilidad, autonomía o independencia.
  • Valores sociales como trabajo en equipo, solidaridad, inclusión y amistad.

En el mundo empresarial también se está comenzando a ver los valores como algo prioritario, y por ello se intenta impulsar su enseñanza en todos los niveles. En España, la asociación Marcas con Valores, que se autodefine como un “movimiento colaborativo para construir una sociedad más justa, humana y sostenible”.

Desde este ámbito también se considera a la educación en valores como un hito relevante en nuestra sociedad, y por ello celebraron un foro para debatir sobre este asunto. En el mismo participaron directores de grandes compañías como la IE University, y llegaron a una premisa importante: “La educación en valores se presenta como el pasaporte imprescindible para impulsar el talento y cimentar una sociedad más humana, justa y sostenible”.

También encontramos iniciativas que fomentan la participación de las mujeres en el entorno de las TIC. Desde la Fundación Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC) se realizan periódicamente actividades con escolares donde se les pone en contacto con mujeres que trabajan en el sector informático, para que conozcan su experiencia y puedan resolver sus dudas.

Proyectos como Women in Digital de la Unión Europea también buscan erradicar estereotipos relacionados con las mujeres y las TIC, de manera que las nuevas generaciones puedan elegir más libremente. De esta manera, ofrecen eventos en todo el mundo que facilitan el acceso de la mujer a trabajos digitales, y que muestran ejemplos de éxito en el sector tecnológico.

Inspiring Girls, por su parte, es una fundación que busca incrementar la ambición profesional de las niñas en edad escolar, mostrando la variedad de profesiones existentes en el mundo. Al ‘conectar’ a profesionales de reputado talento con chicas de entre 11 y 16 años, muestran como no existen limitaciones en cuanto a la elección de profesión para trabajar y, por lo tanto, ayudan a eliminar posibles sesgos o estereotipos que pudieran tener estas futuras profesionales.

Desde Bankia también contribuimos, con nuestros propios valores. Integridad, cercanía, profesionalidad, pasión, valentía y hacer posibles nuestros objetivos. Esos son nuestros valores y determinan nuestra estrategia de negocio, el modelo de gestión y la filosofía de trabajo.

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