En acción, la huella social de Bankia

La educación financiera, clave para la inclusión de colectivos vulnerables

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Voluntarios de Bankia imparten talleres para mejorar la formación en economía y finanzas de personas con discapacidad intelectual.

Bankia en·accion Publicado el 14 de Enero de 2020

Durante nuestra vida estamos obligados a tomar decisiones económicas prácticamente a diario. Sin embargo, los asuntos básicos de finanzas personales son, hoy en día, una de las grandes asignaturas pendientes de la sociedad española.

Con independencia de la condición personal, franja de edad, renta o formación, es indispensable contar con un nivel mínimo de conocimientos en la materia que nos ayude a comprender y estar informados. Gran parte de la población es capaz de entender, de un modo más o menos solvente, una serie de conceptos financieros comunes (crédito, ahorro, depósito, hipoteca, etc.), nociones que, sin embargo, entrañan serias dificultades para determinadas personas que viven en riesgo de exclusión social.

Conscientes de esta problemática, Bankia y la Fundación Randstad llevan a cabo desde 2013 el programa ‘Enseña lo que sabes’, un proyecto de voluntariado corporativo orientado a potenciar su inclusión financiera.

Apuesta por la formación

“La educación financiera es fundamental para la toma correcta de decisiones en nuestras vidas, por lo que mejorar el nivel educativo en esta materia, en la que hay cierto déficit en España, es clave a todos los niveles y para todas las personas”, afirma Soledad Ríos, profesional de Bankia y voluntaria de la entidad en esta iniciativa.

El desarrollo de una vida independiente por parte de las personas con capacidades diferentes no se entiende sin una educación y sin un acceso a productos y servicios financieros adecuados. En este punto, la formación es una de las palancas fundamentales en el proceso de adquisición de competencias y destrezas, un elemento determinante de cara a la futura empleabilidad que les permitirá mejorar sus habilidades profesionales para su desarrollo y plena inserción sociolaboral.

‘Enseña lo que sabes’ responde a esta necesidad: la de compartir el conocimiento sobre economía doméstica y ayudar a que las personas con discapacidad intelectual, limitaciones cognitivas y dificultades de aprendizaje accedan a una capacitación que influya de manera positiva en su vida diaria y contribuya a potenciar su autonomía individual e integración social.

Iniciativas como la puesta en marcha por Bankia y la Fundación Randstad -que hasta la fecha ha beneficiado a más de 2.000 personas- sirven para diluir barreras y acortar la brecha existente para las personas con capacidades especiales. En su desarrollo, la enseñanza y el aprendizaje confluyen con un propósito: dotarles de la suficiente autonomía para desenvolverse.

La meta de estos talleres pasa por facilitar, de un modo ameno y didáctico, la comprensión y el entendimiento de asuntos relacionados con la economía y las finanzas del día a día. Además de contribuir a su formación, las sesiones sirven, entre otros propósitos, para dotarles de herramientas y habilidades que les permitan manejarse en los planos personal y profesional.

Durante el último curso, celebrado a finales de noviembre en el auditorio de Bankia en Madrid, los usuarios con los que trabaja la Fundación Prodis -una organización sin ánimo de lucro comprometida con las personas con discapacidad intelectual- recibieron una formación a cargo de Soledad y Marcos, dos voluntarios de Bankia.

Ambos, veteranos en estas lides, compaginan su trabajo ‘de oficina’ con esta labor, una tarea “muy gratificante” que, como bien señala Soledad “supone un gran cambio profesional y, sobre todo, personal”.

“Se suele decir que, cuando haces un voluntariado, recibes más de lo que das y esto es totalmente cierto. Es una experiencia que te enriquece como persona. Te abre miras hacia otras realidades que suelen estar muy próximas. Conoces personas con problemas de inserción laboral, con alguna discapacidad, o en situaciones muy complejas”.

“Llevo en el programa desde que se lanzó el piloto hace ocho años. En este tiempo -afirma-, junto al resto de voluntarios de Bankia, hemos tratado de transmitir conocimientos de economía y finanzas a personas con problemas de exclusión social o con dificultades de inserción laboral”.

Temáticas adaptadas

En el transcurso de los talleres se abordan cuestiones cotidianas, como el correcto manejo del dinero y su uso responsable, y contenidos más específicos del entorno financiero, entre los que se incluyen una aproximación a los servicios bancarios y los medios de pago (tarjetas de crédito y débito), productos (hipotecas, préstamos personales), tipos de intereses y opciones de ahorro e inversión, adaptando la temática a sus necesidades específicas.

“Durante estos años, el programa ha evolucionado gracias a la aportación de nuevos voluntarios de distintas áreas y especialidades de Bankia, de los que todos hemos aprendido muchísimo”, remarca Soledad. “También debido al cambio de perfil de alumnos. De parados de larga duración mayores de 50 años, en los peores años de la crisis, a personas con dificultades más diversas de formación, exclusión social o discapacidad”, añade.

“En cada momento -prosigue-, el enfoque del programa se ha ido adaptando a las necesidades de los alumnos y a su interés. Las clases son, además, un espacio de debate en el que con libertad se han debatido de forma rigurosa los temas -a veces controvertidos- que nos han acompañado durante estos años”.

De este modo, con un itinerario formativo adecuado y concreto se favorece la capacidad de los participantes para conocer aspectos primordiales de planificación y administración financiera y poder gestionar de forma autónoma su economía personal.

Los alumnos, por su parte, “asisten a los cursos con una enorme ilusión por aprender y salir adelante”. “Una ilusión que contagia. Entre las cosas que agradecen, no solo los conocimientos que puedes transmitirles, que también, sino el ver que hay personas que tienen interés por su situación y muestran disposición a ayudar”, afirma.

“Proyectos como este, que acercan formación de alto nivel, modulada adecuadamente según las capacidades de los alumnos, es un paso en la dirección de tener ciudadanos mejor preparados para decidir y ser responsables de sus decisiones”, apunta Soledad, quien apunta que esto “constituye una magnífica oportunidad para seguir avanzando de cara a lograr una mayor integración de estas personas”.

Al mismo tiempo, concluye, “el hecho de que Bankia favorezca este tipo de programas es una forma muy vívida de hacer llegar a la sociedad, y en especial a las personas que más ayuda necesitan, los valores de implicación, compromiso, profesionalidad, cercanía que nos definen y de los que estamos orgullosos”.

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