En acción, la huella social de Bankia

El 30% de la población tienen dificultad de comprensión lectora

Publicado el 14 de Noviembre de 2018 por Bankia.

El ‘Servicio Adapta’, de Plena Inclusión Madrid, cuenta con el apoyo de Bankia y Fundación Montemadrid en la convocatoria de ayudas de acción social

 

Que cada persona con discapacidad intelectual o del desarrollo y su familia puedan desarrollar sus vidas con la mayor calidad posible es el objetivo de Plena Inclusión Madrid. La entidad, que forma parte de la confederación de asociaciones del mismo nombre, promueve la inclusión de estos colectivos en la sociedad.

Entre los diversos programas que desarrollan, la entidad lleva a cabo el ‘ Servicio Adapta’, un programa profesional de edición, adaptación, validación y diseño de información en lectura fácil que promueve la integración de las personas con discapacidad y trabaja en pro de la accesibilidad.

Hablamos con el director general de Plena Inclusión Madrid, Javier Luengo, para conocer este proyecto que cuenta con el apoyo de Bankia y Fundación Montemadrid a través de las convocatorias de acción social.

 

¿En qué consiste el sistema de lectura fácil y a quién va dirigido?

La lectura fácil es una técnica para la publicación de documentos orientados a personas con dificultades de comprensión lectora, como personas con discapacidad intelectual, mayores, inmigrantes recientes con bajo nivel de español, personas con analfabetismo funcional o niños con necesidades de apoyo educativo.

Esta técnica implica la aplicación de una serie de pautas de redacción y diseño, así como la comprobación de la comprensión con un grupo de personas con dificultades de comprensión lectora. De este modo, nos aseguramos de que los textos funcionan para las personas que lo necesitan.

¿Por qué es importante que los textos estén adaptados a la lectura fácil?

Existe un grupo muy amplio de personas que tienen dificultad de comprensión lectora. Algunas fuentes, como la Federación Internacional de Instituciones Bibliotecarias, hablan de un 30% de la población.

Los textos no adaptados son muy diversos y, en muchos casos, no han pensado en las necesidades de su público lector. Por ejemplo, estamos hablando de textos administrativos, financieros, jurídicos e, incluso, textos menos sofisticados, como noticias o folletos informativos. Estos textos, en muchas ocasiones, no están bien ordenados, tienen ideas dispersas, frases largas, palabras complejas y contenidos muy densos.

Además, también hay muchas personas que quieren leer literatura, pero no pueden acceder a ella porque tienen un nivel de comprensión bajo. La lectura fácil ofrece, por otra parte, adaptaciones para que las personas accedan a la información necesaria para que puedan tomar decisiones y, por otra, textos adecuados a las circunstancias de comprensión lectora que enganchen a la lectura.

“Es importante el uso de ilustraciones vinculadas al contenido y no de adorno”

¿Qué debe contener un texto para considerarse de lectura fácil?

De forma resumida, un texto en lectura fácil debe tener una estructura clara y ordenada, debe seleccionar la cantidad de información relevante, hacer frases sencillas, con un estilo directo y evitando complejidades, como subordinaciones, tiempos verbales poco usados, voz pasiva o frases negativas. En cuanto al vocabulario, debe ser de uso habitual, fácil de pronunciar, evitando los sinónimos y controlando las palabras polisémicas y los tecnicismos. La lectura fácil no renuncia al progreso lector y por eso incluye definiciones sencillas de palabras complejas que son necesarias e insustituibles en el texto.

En cuanto al diseño, es importante el uso de ilustraciones vinculadas al contenido y no de adorno. Estas ilustraciones deben ser realistas y ayudar a la comprensión del texto. La tipografía debe ser legible, por lo que se recomiendan las denominadas letras sin remate. En cuanto a la puesta en página, se trata de que el texto no sea denso, los párrafos estén alineados a la izquierda en vez de justificados y se fuercen los cortes de las líneas para que coincida con segmentos gramaticales que faciliten la lectura.

No obstante, además de las pautas, es necesario contar con los lectores. Por eso realizamos pruebas de validación, donde un grupo de personas con dificultades de comprensión lectora, en nuestro caso, personas con discapacidad, leen la adaptación y comprueban que se entiende, hacen propuestas de cambio y correcciones para mejorar la comprensibilidad.

No se puede hablar de lectura fácil si solo hay adaptación: se necesita de la validación. Para nosotros, es tan importante que una de las acciones desarrolladas este año ha sido la publicación de un manual sobre este tipo de pruebas, que explica cómo hacemos este trabajo en las entidades federadas en Plena Inclusión Madrid y su servicio Adapta, dentro del proyecto de la convocatoria de ayudas de Bankia y Fundación Montemadrid.

“No se puede hablar de lectura fácil si solo hay adaptación: se necesita de la validación”

¿En qué consiste este servicio?

Adapta es un servicio que presta Plena Inclusión Madrid y 11 entidades federadas para cubrir la demanda de adaptaciones, validaciones y formación sobre lectura fácil. Desde Adapta, hacemos todo el proceso de publicación e impartimos cursos para interesados y contamos siempre con las personas con discapacidad intelectual.

En 2016 obtuvimos el primer impulso de Bankia y Fundación Montemadrid con el proyecto Refácil. Este proyecto fue la semilla del servicio Adapta. Habíamos observado que la demanda de textos en lectura fácil era creciente y queríamos abarcar un doble objetivo: satisfacer la demanda externa de textos y trabajar textos para nuestras asociaciones que trabajan con personas con discapacidad intelectual. El primer paso fue crear una red de validadores y formamos a más de 70 personas con discapacidad intelectual para este trabajo, porque para nosotros la validación es una actividad que puede convertirse en una alternativa de empleabilidad para este colectivo.

Además, constituimos un grupo de técnicos especializados en lectura fácil, diseñamos la marca y materiales para su difusión.

Durante 2018 el servicio se ha centrado en reforzar el número de adaptadores, es decir, las personas que redactan en lectura fácil, así como los formadores. En este último caso, apostamos porque se creen parejas de una persona con discapacidad intelectual y una persona de apoyo como docentes de los cursos. La participación de nuestro colectivo es muy importante, ya que les damos una nueva alternativa de trabajo especializado.

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