En acción, la huella social de Bankia

El voluntariado universitario como fuente de capital social

Publicado el 2 de Agosto de 2018 por Bankia.

El proyecto ‘Efecto Boomerang’ de la Universidad de La Rioja, beneficiario de la convocatoria de ayudas de acción social de Fundación Caja Rioja y Bankia

 

Hace ya años que el voluntariado ha dejado de concebirse como un recurso asistencial para entenderse como herramienta en favor de la sociedad y, sobre todo, de apoyo a las comunidades más vulnerables.

Según datos de la Plataforma de Voluntariado de España, el 8,5% de la población realiza labores de voluntariado, siendo el perfil de la persona voluntaria mujer, de 24 años, con estudios universitarios y sin cargas familiares.

Fomentar el voluntariado desde la universidad impulsando actividades y la participación de los estudiantes en iniciativas de impacto social positivo es una de las máximas que se están aplicando en los centros universitarios.

Desde la Universidad de La Rioja un centenar de estudiantes participan en actividades de voluntariado cada año. En el marco de la convocatoria de ayudas de acción social de Fundación Caja Rioja y Bankia, el centro universitario ha sido una de las entidades beneficiarias con el proyecto ‘Efecto Boomerang’ con el que buscan luchar contra las razones estructurales que causan la desigualdad social, la pobreza y la exclusión.

Rocío Alcalde, del departamento de voluntariado de la Universidad de La Rioja, nos descubre cómo el ‘Efecto Boomerang’ promueve futuros profesionales comprometidos con hacer del mundo un lugar mejor.

Proyecto ‘Efecto Boomerang’

 

El comportamiento dinámico del boomerang es un hecho singular en la física clásica y también, aún, presenta muchas incógnitas en el ámbito de la mecánica clásica. Por ello, la producción bibliográfica al respecto ha sido muy numerosa. Tal vez se hayan escrito tantos libros sobre el vuelo del boomerang como sobre el voluntariado.

Muchos factores influyen en que el boomerang vuelva a su lanzador, pero en el caso del voluntariado, la norma es que todo lo que tú das a través de una acción social voluntaria, solidaria, libre y gratuita vuelva siempre a ti de una forma u otra.

Cuando das a través de una acción voluntaria y solidaria, desarrollas capacidades útiles para el desarrollo profesional y personal que, entre otras cosas, mejoran la empleabilidad.

Son datos que nos arroja la Deloitte Volunteer Impact Survey, en la que el 81% de estos directivos afirma que, en igualdad del resto de condiciones, contratarían antes a una persona que haya sido voluntaria en un proceso de selección.

Realizar voluntariado también nos da a cambio una mejor salud. La naturaleza humana nos recompensa cuando realizamos actos bondadosos, actos de compasión, con algo conocido como “helpers high”. Al igual que cuando realizas deporte, cuando haces voluntariado también liberas endorfinas, neurotransmisores que te hacen sentir bien y feliz.

Así que más allá de la satisfacción personal de ayudar a otras personas, de ofrecer nuestras capacidades y nuestro tiempo a otros, el voluntariado también contribuye a mantenernos saludables. Solo existe una condición para que el “helpers high” se active: el vínculo, la cercanía con la otra persona. Este fenómeno no se activará cuando realices una donación económica, por ejemplo.

Participar activamente en mejorar nuestra comunidad también contribuye a aumentar el capital social de nuestro territorio. Es decir, el voluntariado es una fuente de capital social. Las comunidades con recursos variados de capital social, de redes sociales y asociaciones cívicas se encuentran en una posición más sólida para hacer frente a la pobreza y la vulnerabilidad, resolver disputas y sacar partido a oportunidades nuevas.

A pesar de todos estos beneficios y “contraprestaciones”, es común que las personas que realizan voluntariado lo hagan sin esperar nada a cambio, porque ante todo son personas que se mueven por un sentido de lucha por la justicia social. Pero también es muy común escucharlos decir que han recibido mucho más de lo que han dado.

Esta perspectiva, que se promueve a través del proyecto ‘Efecto Boomerang’, lleva a replantear el voluntariado, superando el enfoque caritativo. Es un voluntariado que iguala a quien da y a quien recibe, elimina jerarquías y en el que se piensa al estudiante universitario como futuro profesional comprometido con hacer del mundo un lugar mejor.

 

—————–

TEMAS RELACIONADOS

La figura del voluntariado, un referente para 42.000 menores tutelados

Voluntariado o el arte de lograr que el día tenga 25 horas

El voluntariado sénior: un valor clave para emprender

Recibe nuestro boletín:


TAGS: ONG, SOLIDARIDAD, VOLUNTARIADO