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Eva Moral, atleta paralímpica: “Mi superpoder es que nunca me rindo, y eso es imposible vencerlo”

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La atleta paralímpica, Eva Moral, fue la protagonista del ciclo de conferencias ‘Entrenando Valores’ organizado por la Fundación Lo Que de Verdad Importa

Bankia en·accion Publicado el 3 de Junio de 2019

Eva Moral nunca imaginó que con 30 años tendría un accidente que no le permitiría volver a caminar. Quizá tampoco pensó nunca que llegado ese momento lo afrontaría como un nuevo reto. “Puedes tirar la toalla, o usarla para secarte el sudor”, asegura. Y ella optó por esta segunda opción.

Así lo explicó la atleta paralímpica en el marco del ciclo de conferencias ‘Entrenando Valores’ que organiza la Fundación Lo Que de Verdad Importa en alianza con la Fundación Deporte Joven, en esta ocasión en la sede de Bankia en Madrid.

Ante un auditorio lleno de público de todas las edades, Eva contó que hundirse no era una opción para ella, que eso no iba con su personalidad. Abogada de profesión, siempre ha sido una apasionada del deporte, y desde el accidente se dedica al triatlón de manera profesional.

Puedes tirar la toalla, o usarla para secarte el sudor. Yo opté por la segunda opción

En el hospital, tras el accidente, pidió perdón a sus padres, porque pensaba que les iba a cambiar la vida, ya que ella iba a ser una persona dependiente, algo que ahora reconoce se planteó “por el desconocimiento de lo que supone ir en silla de ruedas o tener una discapacidad”.

Nunca rendirse

“Tengo un superpoder, que es que nunca me rindo, y eso es imposible vencerlo”, comentó, aunque reconoció que “no siempre salen las cosas como queremos o esperamos”. “Se aprende mucho de cuando las cosas no salen bien. Unas veces se gana y otras veces se aprende”, destacó.

El accidente amplió sus horizontes. “Estoy haciendo más cosas ahora que antes”, expuso, para recordar a los asistentes que “somos nosotros los que nos ponemos los límites”. Eva deja a un lado la silla de ruedas y compite en triatlón, y en sus ratos libres se apunta a todo, desde hacer surf hasta montar a caballo.

“Lo he conseguido gracias al accidente, y pienso en lo afortunada que soy”, afirma esta madrileña de 35 años, que recomienda hacer “cosas que te apasionan”. “Hay que aprender a relativizar las cosas. Antes planeaba mucho todo y la vida te cambia de un día para otro. Hay que aprender a amar lo que tienes a tu alrededor, cada pequeña cosa”, añade.

También hay días malos, reconoce, en los que todo duele, pero entonces se aferra a su objetivo de clasificarse para los Juegos Paralímpicos de Tokio: “Tener sueños, metas y retos es lo que nos ayuda a luchar”.

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