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Hogares sostenibles, compras sostenibles

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Un consumo responsable ayuda a reducir el impacto ambiental y por ello, te damos las claves para valorar precio, calidad e impacto ambiental y social del producto

Dirección de Gestión Logística y Medioambiental de Bankia Publicado el 13 de Septiembre de 2019

Una de nuestras actividades más cotidianas es “ir de compras”. Al consumir, rara vez nos planteamos las repercusiones, directas o indirectas, que supone dicho acto en el medioambiente.

Por ello, en este artículo nos gustaría invitarte a reflexionar sobre algunos aspectos que pueden hacer que tu consumo sea más sostenible y responsable.

En realidad, a partir de ahora podrás incorporar a tus decisiones de compra un criterio adicional al precio y la calidad: el impacto ambiental y social del producto en sí.

A la hora de seleccionar un determinado bien, ten en cuenta:

Su origen

Es esencial tener en cuenta la procedencia de los productos desde un punto de vista social y medioambiental.

Desde la perspectiva social, el origen tiene trascendencia sobre todo en las mercancías manufacturadas, donde las condiciones laborales de los trabajadores que los elaboran podrían no ser las más óptimas. En cuanto a los bienes alimenticios, es importante optar por productos de comercio justo.

Por otra parte, teniendo en cuenta el contexto medioambiental, el origen influye, por ejemplo, en la distancia recorrida por los medios de transporte que trasladan los productos desde el punto de origen hasta el de consumo.

El consumo de productos locales -de proximidad, de corto alcance o Km 0- cuyo origen está más próximo al punto de adquisición redundará, por tanto, en un menor gasto de combustible y de emisiones de gases de efecto invernadero.

También es importante tener en cuenta la forma de producción de los alimentos o de los productos manufacturados, asegurándonos, en la medida de lo posible, de que dicha elaboración cumple estándares ecológicos.

Necesidad y alternativas

Un consumo responsable consiste en adquirir aquellos productos que realmente necesitamos, evitando, en la medida de lo posible, la compra compulsiva o su adquisición únicamente por “ocio”.

En cuanto a los productos perecederos, es importante calcular y ajustar la compra al consumo real de forma que se evite el desperdicio o despilfarro de alimentos.

Por otra parte, hay que tener en mente siempre el concepto de la reutilización, pensando en primer lugar si hay alguna alternativa para volver a utilizar o darle una nueva utilidad al producto, antes de adquirir uno nuevo.

Residuos

Cualquier elemento que ya no nos es útil se convierte en un residuo. Es necesario, por tanto, tener en cuenta como criterio de compra que el bien o artículo adquirido sea fácilmente reciclable y/o reutilizable.

Asimismo, debemos evitar, siempre que las características del producto lo permitan, el uso excesivo de embalaje o, incluso, su propia utilización, cuando la mercancía pueda ser adquirida a granel.

Bien es sabido que los plásticos de un solo uso están generando un grave problema en los ecosistemas marinos. Por ello, es importante dejarlos de lado y adquirir bienes en envases fácilmente biodegradables o reciclables (bolsas de cartón), o el uso de bolsas reutilizables.

Durabilidad

La adquisición de productos duraderos, cuando se trata de no consumibles, se traduce en un ahorro económico para el consumidor, a la vez que genera un beneficio medioambiental. Por este motivo, a la hora de comprar, debemos considerar la durabilidad, optando por aquellas referencias que ofrecen una mayor calidad y un mayor plazo de garantía.

TAGS: ALIMENTACIóN SALUDABLE ECOLOGíA MEDIOAMBIENTE SOSTENIBILIDAD