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Consejos domésticos para un consumo racional de energía

Dirección de Gestión Logística y Medioambiental de Bankia Publicado el 4 de Septiembre de 2019

Una conciencia y un estilo de vida respetuosos con el medioambiente pueden empezar y sustentarse en cualquiera de nuestros gestos y actividades más cotidianas, en nuestro hogar y en nuestra vida cotidiana. Nuestras casas son un entorno ideal para poner en práctica y cimentar hábitos de uso más razonable y solidario de los recursos naturales que consumimos a diario.

En este artículo, y en el siguiente, vamos a recopilar una serie de consejos, de acciones básicas que no van a afectar a nuestra calidad de vida o bienestar, pero que sí van a incidir directamente en un ahorro significativo en el consumo de energía o agua.

Electrodomésticos

Cada vez son más numerosos los electrodomésticos que van “poblando” nuestros hogares. A priori, con la finalidad de hacernos la vida más fácil y placentera. Pero en ocasiones, la motivación para su adquisición no está del todo justificada por una necesidad real y obedece más a un impulso de consumo.

¿Cuántos aparatos tenemos en casa comprados con ilusión pero que luego hemos utilizado tan solo un par de veces? Por eso, el primer consejo en este sentido hay que ponerlo en práctica antes de la adquisición de un nuevo electrodoméstico, y es preguntarnos si realmente necesitamos ese nuevo aparato y el uso real que le daremos a lo largo del tiempo.

Eficiencia: en el momento de la elección del nuevo electrodoméstico debemos prestar atención a las especificaciones de su etiquetado. Los más eficientes en cuanto al consumo de energía son los calificados como A+++, A++ y A+ por ese orden. Esta cualidad también nos puede determinar la rentabilidad del uso que le daremos en función de su precio y de su vida, teniendo en cuenta que la duración media de un aparato eléctrico suele ser 10 años en general.

No en Stand by: mantener nuestros electrodomésticos en el modo de espera genera un consumo “fantasma” que puede suponer hasta el 15% del total que gasta ese mismo aparato encendido. Por lo tanto, apagarlos del todo proporciona un ahorro significativo en el consumo, ¡y en la factura de la luz! Un truco que nos facilita esta operación es organizar las fuentes de alimentación de varios aparatos utilizando el típico enchufe múltiple con interruptor para, de un solo gesto, apagarlos y encenderlos todos a la vez.

Frigorífico: sin duda, uno de los electrodomésticos más necesarios y usados; por ello, antes de la compra, deberemos pensar en algunos aspectos prácticos, que no siempre tenemos en cuenta. En primer lugar: el tamaño, estimar una dimensión que se ajuste a nuestras necesidades del hogar y del número de sus integrantes.

En cuanto a su ubicación, procurar un espacio alejado de fuentes de calor y que esté lo suficientemente ventilado. Evitar introducir alimentos calientes y, además, intentar mantener limpia su parte trasera para evitar recalentamientos de su motor.

Lavadora y lavavajillas: en una lavadora, el 80% del consumo de energía se destina a calentar el agua que utiliza; por lo tanto, reduciremos drásticamente su consumo si lavamos en frío. Lo mismo que si nos decidimos por programas de lavado cortos o económicos cuando nos sea posible.En muchas ocasiones son más que suficientes para lograr el resultado deseado en nuestra colada. Y, lógicamente, tanto en nuestra lavadora como en el lavavajillas, debemos organizarnos para aprovechar su carga al máximo en cada uso.

Pantallas: antes de comprar un nuevo televisor, o incluso una pantalla para el ordenador, debemos saber que el consumo de electricidad es proporcional al tamaño de la pantalla. Así, por ejemplo, una LCD de 20 pulgadas consume entre 45 y 65 vatios, mientras que una, también de LCD, pero de 32 pulgadas ya consume entre 115 y 160. Además, las pantallas LED gastan del orden de un 40% menos que las citadas LCD.

Cocina: para cocinar, debemos ajustar el diámetro de sartenes y ollas al de la fuente de calor. De este modo, además de elaborar mejor nuestros alimentos, lo hacemos de un modo más eficiente. Lo mismo que conseguimos utilizando las tapas y la olla exprés cuando nos sea posible y apagando “el fuego” previamente, un tiempo calculado antes de que la comida esté hecha, ya que tanto los recipientes modernos como la propia vitro conservan el calor un buen rato.

Iluminación: el mejor punto de partida es aprovechar bien la luz natural, nuestro sol, la mejor iluminación y ¡gratuita! Es recomendable elegir tonos claros en paredes y mobiliario, que reflejan la luz de sol y aprovechan más esa iluminación natural. Por supuesto, todos sabemos que hay que apagar siempre las lámparas de los espacios que no utilizamos e instalar bombillas de bajo consumo.

Si recurrimos a los halógenos, debemos estar al corriente de que presentan un consumo de electricidad bastante más elevado. En cuanto a la iluminación exterior, cada vez es más generalizado el uso de lámparas que llevan incorporada una pequeña placa fotovoltaica que convierten sin coste alguno la luz del día en la iluminación nocturna que necesitamos.

Climatización: la base es conseguir un buen aislamiento de nuestros hogares. De este modo, podemos lograr hasta un 30% de ahorro en la factura de los consumos que requerimos para calentarlos en invierno y enfriarlos en verano. Las ventanas de doble cristal pueden evitar más del 25% de la pérdida de temperatura en una estancia.

Además, en las noches frías, podemos disminuir esa pérdida cerrando persianas y cortinas. Del mismo modo, también podemos rebajar unos grados de temperatura en los días calurosos echando toldos y bajando persianas. En verano, es conveniente ventilar la casa en las horas más frescas, a primera hora de la mañana o al caer la noche.

También son muy recomendables los ventiladores, sobre todo los de techo, ya que consiguen crear una sensación térmica de 3 ó 4 grados menos de temperatura ambiente, siendo su consumo eléctrico muy inferior al del aire acondicionado.

En cuanto a este último, como en todos los casos, buscaremos modelos de alta eficiencia y con una potencia adecuada a nuestras necesidades y a la dimensión del espacio a climatizar. Lo instalaremos en un lugar sombreado, bien ventilado y protegeremos adecuadamente del sol las unidades de condensación situadas en el exterior. Es importante tener en cuenta que fijar en 26 grados la temperatura de refrigeración, y el uso de ropas ligeras, puede ser más que suficiente para sentirnos frescos y cómodos en casa.

En nuestro próximo artículo, recopilaremos también los mejores consejos para realizar un consumo razonable y responsable del agua en nuestros hogares.

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