En acción, la huella social de Bankia

La importancia de un empleo para salir de la violencia de género

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Mujeres en riesgo de exclusión se forman y encuentran un trabajo gracias a un proyecto de Bankia y Fundación Konecta.

Bankia en·accion Publicado el 5 de Febrero de 2020

La dificultad para acceder a un empleo tiene un gran impacto en los colectivos vulnerables. Para muchas mujeres víctimas de violencia machista, volver al trabajo después de un período de inactividad puede convertirse en un camino largo, incierto y complicado.

Sin embargo, regresar al mercado laboral es un argumento de peso para romper con el pasado y pasar página. Para Marta (nombre ficticio), “encontrar un empleo ha supuesto, además de una oportunidad, una nueva experiencia y, sobre todo, un logro personal”. Ella es una de las 11 mujeres que se han reenganchado a esta dinámica gracias a la 1ª edición de la Escuela de Capacitación Profesional Fundación Konecta-Bankia.

El proyecto inclusivo puesto en marcha en el último trimestre de 2019 por ambas entidades está sirviendo, entre otras metas, para devolver la ilusión y la confianza a este grupo en riesgo de exclusión social, que ve cómo la formación y el empleo pueden ser parte de la solución para empezar una nueva vida de cero.

Potenciando la autoestima

La violencia de género afecta a las mujeres por igual sin distinguir origen social o niveles de ingresos y educacionales, privándolas de respeto, libertad y dignidad.

En la mayoría de los casos, retornar al mercado laboral espolea la autorrealización. “En este grupo, especialmente vulnerable, el empleo es, además, una herramienta fundamental para dotar de autoestima a las mujeres y proporcionar la autonomía económica e independencia necesarias para superar la difícil situación personal”, recalca Pedro García Tesón, director del Contact Center de Bankia.

“Este beneficio no pasa únicamente por conseguir un puesto de trabajo -un aspecto, sin duda, muy significativo-, sino que se traduce en un importante cambio de estado de ánimo, de modo de afrontar la vida, de mantener y establecer relaciones fuera del drama que han vivido”, sostiene. “Es, en definitiva, la forma de salir del círculo de violencia y desarrollar plenamente su potencial personal y profesional”, subraya García Tesón.

Alejandra (también un nombre ficticio) es otra de las mujeres que se ha certificado profesionalmente y logrado un empleo en un centro de llamadas. Para ella, “este proyecto de formación e inserción ha supuesto una gran oportunidad, ya que me ha abierto las puertas a un mundo nuevo con grandes posibilidades”.

“Me siento muy satisfecha de haber conseguido un trabajo después de todo el proceso. Gracias a esta iniciativa he logrado aprender, quererme e incrementar mi valía, la percepción que tengo de mí misma y de lo que puedo aportar, ya que me siento útil ayudando a los demás. Y todo desde la base del esfuerzo y la dedicación”, afirma.

Un empleo en el horizonte

Según un reciente estudio de la Fundación Adecco, el 61% de las víctimas de violencia machista encuestadas -de una muestra de 160- se encuentra en paro (un 50,6% de larga duración), frente al 19,8% que tiene un empleo.

El programa en marcha muestra un claro componente diferencial: las mujeres que completan la formación tienen la oportunidad de poner en práctica lo aprendido. De este modo, se combina formación con una oferta real de incorporación a un puesto de trabajo, un compromiso que, para este colectivo, “que presenta una dinámica muy complicada por diversos motivos (edad avanzada, responsabilidades familiares, desconexión profesional, etc.) constituye una verdadera oportunidad para romper su aislamiento social y laboral”, indica Lydia Fernández, coordinadora del proyecto en la Fundación Konecta.

“A pesar de encontrarnos con distintos perfiles en cuanto a edad, formación, titulación, experiencia, situación personal… lo cierto es que todas ellas presentaban en su día un denominador común: la necesidad de volver a reengancharse al entorno laboral después de etapas prolongadas sin trabajar”, mantiene Fernández.

Para algunas, señala, “resultaba vital retomar esta actividad de cara a creer de nuevo en sus capacidades y volver a ganar confianza en sí mismas, ya que el empleo constituye una herramienta para ayudarlas a mirar al futuro con esperanza, seguridad e independencia”.

“La Escuela es una gran oportunidad para que puedan integrarse de nuevo al mercado laboral, del que llevan apartadas en algunos casos más de siete años”, resume Paula Oliver, responsable de Fundación Konecta y RSC.

Este refuerzo de la autoestima se deja sentir, además, en sus expectativas profesionales, que poco a poco se van cumpliendo. “Ahora que he vuelto a trabajar quiero seguir aprendiendo y mejorando mi desempeño”, remata Marta, una de las nuevas operadoras telefónicas.

Itinerario formativo

La formación es una herramienta básica para el desarrollo de competencias, que cobra más valor si cabe entre aquellas personas en situación de desempleo y vulnerabilidad. Por ello, este programa colaborativo ha puesto el foco en la cualificación de todas las participantes como factor capital a la hora de encontrar un empleo.

“A través de esta iniciativa común apostamos por capacitar y dar una oportunidad de inserción laboral a mujeres víctimas de violencia de género”, afirma García Tesón. “Gracias al proyecto, reciben competencias para formarse en la atención al cliente y, concretamente, para atender a los clientes de la entidad. Deseamos que consigan alcanzar su independencia y empoderamiento a través de esta formación y, por supuesto, que consigan un empleo”, resalta.

A lo largo de cuatro meses, todas las participantes en el curso han potenciado una serie de habilidades transversales relacionadas con la comunicación, el trato al cliente, la gestión comercial, el dominio de determinadas competencias digitales, etc. Todo ello se plasma en la obtención de un título oficial en Contact Center y un certificado de profesionalidad para trabajar en un centro de atención telefónica.

“Durante los meses de formación se trabaja mucho en fortalecer la autoestima de las mujeres, mientras que la fase final del proceso contempla la inserción laboral. El trabajo dignifica y les ayuda a ganar seguridad en sí mismas, a integrarse socialmente”, apunta Oliver.

Hasta la fecha, la evolución ha sido muy favorable. “Durante estos meses, las mujeres han creado un buen equipo de trabajo, se han esforzado mucho, las calificaciones son altas, han realizado satisfactoriamente sus prácticas y ya se encuentran trabajando”, remarca Graciela de la Morena, directora de la Fundación Konecta.

Cerrar el círculo

Finalizado el período formativo y de prácticas no laborales, el siguiente paso en la hoja de ruta fue su incorporación, el pasado 23 de diciembre, a su nuevo puesto de trabajo. “Hoy en día, continúan adelante 11 de las 15 mujeres que iniciaron la formación, haciendo gala de una muy buena preparación y una alta motivación”, sostiene De la Morena.

“Junto a su compromiso y proactividad, cabe destacar, sobre todo, el sentimiento de pertenencia a la empresa desde el primer momento, un aspecto fundamental para crear conciencia grupal, sentirse parte importante del proyecto, favorecer las actitudes participativas y facilitar la inclusión”, reitera Fernández, coordinadora del proyecto. “El resultado es francamente positivo”.

Un proyecto necesario

La creación de empleo es uno de los pilares sobre los que pivota la acción social de Bankia, principalmente orientada a colectivos desfavorecidos. Esta actuación está en línea con los ODS 5 (igualdad de género) y 17 de Naciones Unidas (alianzas para lograr los objetivos).

“Esta iniciativa pone de manifiesto el compromiso de Bankia con la sociedad a través de la implicación de toda su estructura y sus profesionales”, concluye García Tesón. “La sensibilización social y la participación de las empresas es fundamental para dar a conocer la importancia de un puesto de trabajo, permitiendo a la persona dejar la situación de exclusión”.

Si quieres saber más sobre este proyecto puedes enviar un correo electrónico a la dirección: fundacion@fundacionkonecta.org.

Especial lucha contra la #ViolenciaDeGenero

Bankia está comprometida con la lucha contra la violencia de género y colabora a través de su acción social con asociaciones y fundaciones que desarrollan proyectos de diversa índole dirigidos a mujeres víctimas de violencia de género en cualquiera de sus modalidades. Conoce las historias de estas mujeres que han logrado salir de diferentes tipos de violencia.

Objetivos de Desarrollo Sostenible Bankia

TAGS: EMPLEO MUJERES VIOLENCIA DE GéNERO