En acción, la huella social de Bankia

Cuando jugar es la mejor medicina para combatir el cáncer

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La fundación Juegaterapia, que ayuda a los niños enfermos a través del juego, humaniza los entornos hospitalarios para que los pequeños afronten mejor su enfermedad

Bankia en·accion Publicado el 20 de Diciembre de 2019

Hay veces en las que el hospital se convierte en una segunda casa para las personas que están ingresadas en él, por eso se busca la mayor comodidad para los enfermos, porque hacerles sentir bien ayuda a su recuperación.

Cuidar de su estado de ánimo siempre es importante, pero cuando el paciente es un niño este aspecto cobra una mayor relevancia. Intentar que jueguen, se relacionen, sonrían y tengan una vida plena les permite afrontar de una manera más positiva el tratamiento.

Conseguir que los niños sean niños, incluso cuando están ingresados, es el objetivo fundamental de Juegaterapia, una fundación que nació en la primavera de 2010 cuando Mónica Esteban, su fundadora, regaló una videoconsola a un niño que estaba recibiendo quimioterapia en un hospital y notó un cambio en su comportamiento y en su manera de afrontar la enfermedad.

Desde entonces recogen videoconsolas usadas y les dan una segunda vida. “Se las regalamos a los niños enfermos de cáncer y las instalamos en oncología pediátrica de hospitales de España y algunos de Marruecos, Portugal, Colombia o El Salvador, entre otros. Las horas en el hospital son largas y jugar hace que el tiempo pase más rápido”, explica Lourdes Amayas, portavoz de Juegaterapia.

Cuando los ‘peques’ hacen frente a un tratamiento con quimioterapia están cansados y pierden el ánimo que les caracteriza, pero al jugar con videojuegos se les abre un mundo nuevo, sienten menos angustia y menos miedo y colaboran mejor con el equipo médico. “La quimio jugando se pasa volando”, afirma Amayas.

Jardines en los hospitales

Gracias al apoyo de diversas empresas, instituciones y personalidades, el proyecto Juegaterapia fue creciendo y en 2013 decidieron dar un paso más. Comenzaron a transformar diversos hospitales para hacerlos más amigables y crearon jardines en sus azoteas.

El primer ‘jardín de mi hospi’ se creó en Madrid, en la azotea de la segunda planta del Hospital Materno Infantil de La Paz. El estudio de arquitectura A-cero diseñó la infraestructura de manera desinteresada y particulares y grandes empresas se encargaron de financiarlo mediante aportaciones económicas. Este espacio ocupa 800 metros cuadrados y disfrutan de él niños ingresados, sus familiares y otros pacientes del hospital de día y consultas.

A La Paz le siguieron los hospitales 12 de Octubre, de Madrid, y La Fe, de Valencia. “Los hospitales tienen unos equipos médicos maravillosos y tratamientos muy buenos y eficaces, pero son grises, por eso los decoramos. Creamos mundos que estén más cercanos a la imaginación de los niños, para que cada vez que entren, lleguen con una sonrisa”, señala Amayas.

Juegaterapia también ha creado dos estaciones lunares en la planta de oncología pediátrica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid destinadas a niños con tratamientos de larga duración y unas necesidades especiales de aislamiento. Se trata de espacios que incorporan funciones domóticas con tecnologías que ayudan a crear experiencias sensoriales para los pequeños, que sienten que están en el espacio o que se encuentran en otro planeta.

A estos proyectos se suma la iniciativa ‘El Retiro invade el Niño Jesús’, que recrea los espacios verdes del pulmón de Madrid dentro del hospital universitario, como La Rosaleda o el Palacio de Cristal. Una de las fases de esta iniciativa ha permitido decorar el TAC del centro hospitalario con animales y elementos de la naturaleza.

Amayas explica que cuando el niño se somete a un TAC es necesario que permanezca sin moverse durante cierto tiempo. Al estar la sala decorada, el paciente se fija en los animales, se distrae y suele olvidarse de dónde está. “Mientras haces TIC, ya está el TAC”, resume.

Juegaterapia se implica en este tipo de iniciativas porque entiende que suben el ánimo de los ‘peques’ y les permite tener una vida lo más parecida a la que tendrían fuera del hospital. “Perseguimos que sean niños. La medicación afecta mucho, así que lograr que el niño esté feliz es muy importante”, afirma la portavoz de la Fundación.

Normalizar el cambio físico

En noviembre de 2014, Juegaterapia siguió su camino para normalizar el cáncer infantil y puso a la venta los baby pelones, unos muñecos que homenajean a los pacientes y muestran el cambio físico que sufren como consecuencia de la quimioterapia.

Cada ‘baby pelón’ lleva un pañuelo en la cabeza diseñado por diversos artistas, entre los que se encuentran David Bisbal, Shakira, Richard Gere o Ricky Martin. Están fabricados en España por la juguetera Arias y se pueden encontrar en Juguettos, El Corte Inglés, Toys ‘R’ Us, Gocco, Tiendas Drim y Amazon.es, además de en algunos vuelos de Iberia.

Estos muñecos se convirtieron en el juguete más vendido en 2017 y ahora, de la mano de Alejandro Sanz, están traspasando fronteras para viajar a Colombia, Argentina y México. “Estos muñecos son un gran regalo para estas navidades”, apunta Amayas.

La labor de Juegaterapia es muy amplia y cuenta con el apoyo de multitud de entidades, entre ellas Bankia. Pese a tener un gran número de colaboradores, fundaciones como esta necesitan un impulso a la hora de dar a conocer su actividad. “Hay que mostrar que todo tiene su lado positivo, concienciar y no tener miedo”, insiste la portavoz de Juegaterapia. Porque se trata de resistir y, sobre todo, de sobrevivir al cáncer.

Si quieres saber más sobre este proyecto o colaborar, puedes enviar un correo electrónico a la dirección hola@juegaterapia.org, hacerte socio o adquirir su calendario solidario 2020. También puedes consultar sus redes sociales:

Facebook: @juegaterapia

Twitter: @juegaterapia

Instagram: @juegaterapiaorg

LinkedIn: Fundación Juegaterapia

TAGS: INFANCIA SOLIDARIDAD VOLUNTARIADO