En acción, la huella social de Bankia

La danza como vehículo para desarrollar habilidades personales

Publicado el 27 de Abril de 2018 por Bankia.

Sandra Jurado empezó a bailar a los 12 años. Apasionada del mundo de la danza, no solo estudió en reconocidos centros en España, sino que incluso se formó y actuó en países como Francia, Italia, Hungría y Alemania.

A los 16 años ya impartía clases y observaba cómo el movimiento ayudaba a los participantes a expresarse e incluso “a superar momentos difíciles en la vida”.

Su amor por la expresión corporal y emocional a través de la danza le llevó, tras graduarse en Pedagogía, a unir sus dos pasiones: bailar y formar.

Estudió mediación comunitaria y un postgrado en arte y transformación social, incluyó todos esos conocimientos e inquietudes en una urna y surgió Median T la Danza, un proyecto que utiliza la danza como herramienta para desarrollar habilidades personales, favorecer la inclusión social y aumentar la vitalidad y productividad de equipos de trabajo.

El proyecto, apoyado por Bankia, surge en el marco de Atìpics, el programa de emprendimiento para jóvenes que quieren poner en marcha ideas con impacto positivo.

Hablamos con Sandra Jurado sobre el aporte de Median T la Danza.

Verbalizamos lo que pasa por nuestro cuerpo y nuestra mente

¿Cómo favorece la danza la inclusión social?

La danza es proyectiva y nos permite hablar de nosotros mismos de una forma natural y poco invasiva. La danza nos iguala y a la vez resalta el valor de nuestras diferencias. En las distintas dinámicas los participantes hablan, se emocionan, se mueven juntos, se tocan. Esto genera una gran sensación de pertenencia.

Con las sesiones buscamos la interacción y el encuentro entre personas. Luchamos cada día por encontrar espacios que nos permitan llegar a todos y que, por tanto, eviten una doble segregación, como en el caso de los talleres solo destinados a colectivos en riesgo.

Cuando bailamos, conectamos con una parte de nosotras irracional, intuitiva… Esto nos pasa independientemente de dónde vengamos o de nuestro poder adquisitivo. El enfoque de Median T la Danza es educativo y, por tanto, parte de la idea de que cualquier persona debería poder disfrutar de los beneficios de la danza.

La danza ayuda a expresar emociones… ¿Cómo se trabaja esta comunicación del mundo interior?

Lo importante para mí es crear un espacio de seguridad y no juicio. Que las personas que asisten a los talleres encuentren en ellos un lugar donde mostrarse tal como son. Puesto que yo les pido mucha apertura, trato de hacer lo mismo y mostrarme como soy, con mis miedos, mis virtudes, mi bagaje… Esto rompe de lleno con la idea del profesional aislado y desvinculado de sus participantes.

En todo el proceso hablamos de emociones, verbalizamos lo que pasa por nuestro cuerpo y nuestra mente. Al final, muchas de las formas en las que nos comportamos en las dinámicas encajan con cómo nos comportamos en el día a día.

Creo que la clave, o una de ellas, es que resulta un proceso muy natural. Nunca se fuerza. Las cosas simplemente salen porque ponemos mucha delicadeza en crear un buen clima. Al final los participantes son protagonistas y deciden el ritmo y la profundidad de cada ejercicio.

Comentas que la danza aumenta la productividad de los equipos… Háblanos de ello.

Nos pasamos el día sentados en una silla frente a la pantalla. Esto no es natural, sino impuesto, y genera repercusiones físicas (dolores de espalda, lumbago, migrañas…) y consecuencias psicológicas (estrés, falta de concentración…).  La danza, entendida en un sentido amplio, ayuda a prevenir ambas.

A todos nos cuesta ir a trabajar, pero imagínate qué supondría empezar el día moviéndote, riéndote y conectando con tus compañeros. Eso te hace estar despierto, receptivo y, en consecuencia, productivo. Sabemos que un trabajador que se siente a gusto en su trabajo rinde más y está más motivado.

Las cosas simplemente salen porque ponemos mucha delicadeza

¿Cuántas personas formáis parte de Median T la Danza y qué formación tenéis?

Por ahora soy yo quién diseña e imparte los talleres siempre en coordinación con los profesionales de educación que trabajan con el grupo, si los hay. En el caso de que el taller lo requiera, trabajamos con un grupo de profesionales de la educación con formación artística con los cuales hemos tenido experiencias previas en otros proyectos.

Por otro lado, estamos trabajando juntamente con Ethikos para desarrollar distintos programas en los que aplicar esta metodología en empresas.

Pronto verá la luz Experience to Transform, una propuesta diseñada conjuntamente que pretende generar un cambio real en las organizaciones en 90 días.

¿Qué ha supuesto para ti la participación en el proyecto de Atìpics apoyado por Bankia?

Atìpics ha hecho que diera el salto. Empecé haciendo talleres pequeños y viendo la posibilidad de dedicarme a ello como algo muy lejano. Hoy esto es una realidad y cada vez tengo más confianza en lo que hago.

Atìpics me ha dado la oportunidad de creer en ello, de perder el miedo a fracasar y seguir avanzando en la dirección que quiero. Ha sido un auténtico regalo.

Creo que es un gran programa, ya que no solo habla de proyectos, sino de personas y al final todos los que hemos formado parte teníamos un objetivo común: mejorar la sociedad en la que vivimos.

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TAGS: EMPRENDIMIENTO, SOLIDARIDAD, SOSTENIBILIDAD