En acción, la huella social de Bankia

La economía circular como medida para mitigar la huella medioambiental

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Hacia un mundo más sostenible, generando riqueza y empleo

Dirección de Gestión Logística y Medioambiental de Bankia Publicado el 30 de Julio de 2019

Seguro que ya habrás oído hablar de economía circular. Pero, realmente ¿sabes qué es? Una economía circular esa aquella en la cual el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantiene en la economía durante el mayor tiempo posible y en la que se reduce al mínimo la generación de residuos. Una economía así funciona de forma eficaz en todo tipo de escala.

El tiempo pasa para todos. Para los modelos económicos también: la línea que partía de los recursos naturales, pasando por el transporte, producción y consumo, para llegar a los desechos ya no tiene sentido. Es el momento de la economía circular, en la que recogida y reciclado son una etapa esencial del proceso.

El reciclaje no es nada nuevo. Pero la labor de separación y recogida independiente de residuos aún ha de mejorar mucho para reducir la descomunal generación de residuos actual

Producir, usar y tirar. Así ha funcionado el proceso económico lineal que ha regido desde el siglo XVIII y que tenía un comienzo: la obtención de recursos naturales, y un final: la basura, perfectamente delimitados. Y así ha venido siendo independientemente de que, fruto del ciclo económico, la actividad se expanda o se contraiga.

En el inicio de esta cadena hallamos el primer problema: las materias primas existentes no serán suficientes para cubrir la demanda futura. A largo plazo, el consumo de recursos naturales es insostenible.

Cada año, en Europa, se utilizan un promedio de 16 toneladas de materiales por persona para mover la economía; 6 de esas toneladas se convierten en residuos y eso nos lleva al siguiente inconveniente.

En el final de la cadena también falla algo: tirar significa generar desechos. La imagen gráfica son esas islas de plásticos en los océanos donde cada año acaban más de 8 millones de toneladas. Se estima que, de mantenerse la tendencia actual, en 2050 nuestros océanos tendrán más plástico que peces.

Producir, usar y tirar. Así ha funcionado el proceso económico lineal que ha regido desde el siglo XVIII y que tenía un comienzo: la obtención de recursos naturales, y un final: la basura, perfectamente delimitada

El círculo virtuoso

El proceso ya está en marcha, lo conocemos, principalmente, por el vidrio, el cartón y los envases. El reciclaje no es nada nuevo. Pero la labor de separación y recogida independiente de residuos aún ha de mejorar mucho para reducir la descomunal generación de residuos actual. Hay además otro factor relevante: la reutilización y reparación de los bienes para evitar su desecho prematuro.

Esa es la apuesta de la economía circular: retener los recursos en la economía cuando un producto llega al final de su vida, de forma que pueda seguir aprovechándose una y otra vez. De este modo, los desechos, tras su procesado, se incorporan nuevamente al proceso, reduciendo el peso con el que hasta el momento cargan casi en exclusiva las materias primas.

El cambio está en marcha, pero su éxito depende en gran parte del compromiso de las empresas con la reducción del consumo, el ciclo de vida de los productos, el uso de materiales reciclados o la incorporación de conceptos como el ecodiseño.

De este modo se incrementará la oferta, pero también es necesario un cambio de mentalidad en la demanda: que la sociedad reclame y priorice la compra y uso de productos sostenibles y eficientes.

TAGS: MEDIOAMBIENTE PLáSTICO SOSTENIBILIDAD