En acción, la huella social de Bankia

Garantizar una desescalada segura para personas con discapacidad intelectual

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Plena Inclusión presenta una batería de medidas que aseguren un retorno seguro a la ‘nueva normalidad’ para este colectivo.

Bankia en·accion Publicado el 11 de Mayo de 2020

El elevado riesgo de contagio, junto a las especiales características y necesidades de las más de 470.000 personas con discapacidad intelectual o del desarrollo que viven en nuestro país, hacen de este segmento de población uno de los colectivos más vulnerables a la pandemia.

Ahora, cuando se vislumbra poco a poco una vuelta a la ‘nueva normalidad’, los profesionales y voluntarios de Plena Inclusión presentan “una batería de medidas desde las que afrontar una desescalada segura en los servicios de atención a estas personas”.

Un retorno seguro

El objetivo de estas guías es garantizar un retorno seguro a esa nueva realidad en los cerca de 4.000 centros residenciales y servicios de atención a la discapacidad intelectual o del desarrollo que gestiona la entidad a lo largo y ancho de toda la geografía española.

Para ello, Plena Inclusión apuesta por “potenciar los planes de contingencia, así como el rediseño, a medio plazo, de los servicios que se están prestando para estas personas y sus familias”, medidas que, en su conjunto, pueden ayudar a “paliar el grave efecto que la crisis social, laboral y sanitaria de la COVID-19 y el confinamiento han generado en el colectivo de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo (autismo, parálisis cerebral y síndrome de Down)”.

Entre otras sugerencias, Plena Inclusión apuesta por:

  • Desde el punto de vista sanitario y preventivo, contar con una mayor provisión de Equipos de Protección Individual (EPIs) y test rápidos de diagnóstico. Además, estas medidas deberían verse acompañadas del fomento de las prácticas, hábitos y rutinas higiénicas (desinfección de espacios comunes, lavado de manos, la forma adecuada de toser, etc.), la importancia de mantener el distanciamiento físico y de conocer la “capacidad de los servicios de atención sanitaria próximos a las zonas de residencia”.

 

  • Las organizaciones que presten servicios presenciales deberán poner el foco en la persona y sus familias (teniendo en cuenta la edad y la tipología del recurso en el que participa), planificando y rediseñando sus protocolos de actuación a partir de la escucha activa, la toma de decisiones personalizadas, la realización de actividades en función del tiempo y el espacio y revisiones centradas en cada individuo y su núcleo familiar.

 

  • Con la finalidad de prestar la mejor atención, es necesario un incremento del personal de apoyo y atención a las personas con discapacidad, “trabajadores de los servicios sociales que deben ser considerados profesionales esenciales”.

 

  • Del lado de los edificios e inmuebles, estos deberían acondicionarse a la nueva realidad, llevándose a cabo una readaptación de los grandes centros residenciales a partir de la prestación de servicios más reducidos e inclusivos.

 

  • Además de “reivindicar que se mantenga el 100% de financiación de los servicios que prestan las entidades miembros de Plena inclusión”, la organización considera fundamental las “ayudas a la reactivación de centros especiales de empleo, centros educativos, servicios de apoyo diurno y dispositivos residenciales (viviendas tuteladas y residencias)”.

Una respuesta total

Infancia, personas con grandes necesidades de apoyo y sus círculos familiares, residencias y pisos tutelados o comunidad reclusa con discapacidad son algunos de los ámbitos en los que trabaja la entidad que están sufriendo con mayor virulencia esta crisis.

La expansión del coronavirus “nos ha obligado a acelerar la detección de necesidades y ofrecer una respuesta concluyente, para lo cual hemos trazado un plan de actuación integral”, asegura José L. Corretje, responsable de Comunicación. En este sentido, remarca, “hemos reforzado nuestras acciones de formación, asesoramiento técnico, incidencia política y sensibilización”.

Con esta premisa, además de “advertir al Gobierno de la necesidad de adaptar el decreto de estado de alarma a las necesidades de este grupo y lanzar una gran campaña para concienciar a la sociedad sobre la importancia de los paseos terapéuticos”, apunta, “venimos implementando acciones que combinan la asistencia presencial y el apoyo telemático”.

Entre estas ‘actuaciones digitales’ destacan los seminarios y encuentros online, “en los que se comparten consejos, experiencias y reflexiones para afrontar mejor el confinamiento y garantizar el bienestar emocional de todas estas personas, sus núcleos familiares y allegados”.

Además, concluye Corretje, “hemos publicado 18 guías con consejos útiles para atender a los diferentes públicos a los que se dirige nuestra labor y remitido a diferentes organismos de la Administración y entidades del tercer sector una serie de documentos en lectura fácil que permitan a estas personas la comprensión de la pandemia y del estado de emergencia; así como infografías para que el personal médico que les atiende en los hospitales comprenda su situación y se pueda comunicar mejor”.

A través de su Acción Social, Bankia apoya a entidades como Plena Inclusión, la confederación que agrupa a 935 asociaciones que defienden la dignidad y los derechos de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, TEA y parálisis cerebral.

Gracias a la ayuda de Bankia, Plena Inclusión ha adquirido 1.650 mascarillas FFP2, un equipamiento destinado a proteger temporalmente de la COVID-19 a personas con discapacidad y profesionales de las residencias y viviendas tuteladas que la organización tiene en la Comunidad de Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha.

Si quieres conocer más detalles sobre sus programas puedes consultar su página web www.plenainclusion.org y sus redes sociales:

TAGS: CORONAVIRUS DISCAPACIDAD ONG