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Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar: “Perdonar no significa olvidar, significa sanar”

Publicado el 9 de Marzo de 2018 por Bankia.

Arquitecto, empresario, hombre de paz y padre de familia. Así se define Sebastián Marroquín. El hijo del narcotraficante colombiano, Pablo Emilio Escobar Gaviria, se vio obligado a huir de su país junto con su madre y su hermana, y refugiarse en Argentina donde ha rehecho su vida.

Lejos de convertirse en Pablo Escobar 2.0, ha buscado el perdón, la reconciliación, el diálogo y la libertad. Para él, el verdadero éxito es aquel que se puede disfrutar en libertad y con la familia.

Como ponente de los congresos que organiza la Fundación Lo Que De Verdad Importa, Sebastián busca concienciar a los jóvenes de los valores fundamentales de la vida y transmitirles, desde su experiencia, que el dinero solo compra lo menos importante en esta vida.

 

Reconciliación y perdón son dos valores que usted aplica en su propia vida y quiere transmitir a los jóvenes. ¿Qué papel ha jugado la reconciliación y el perdón en su vida?

El perdón es sanador al evitar, cuando se concede, perpetuar el dolor en la víctima que ha sido causado por el victimario. Perdonar no significa olvidar, significa sanar.

Desde ese lugar siento, justamente, el rol fundamental de mi vida: la búsqueda del perdón para mi padre con todas y cada una de sus víctimas. La reconciliación implica ir un paso más allá, es dar un paso hacia la convivencia pacífica y la construcción de una realidad diferente y más positiva.  

Precisamente el camino de la reconciliación se refleja en sus dos libros: Pablo Escobar, mi padre (2014) y Pablo Escobar. Lo que mi padre nunca me contó (2017). ¿Qué dos enseñanzas ha aprendido de su padre y qué dos actitudes rechaza de él?

Mi padre me enseñó a mirar el dolor de los demás, aprendí a meterme en sus zapatos, a solidarizarme y ayudar, a sentir la escasez y la miseria en la que viven muchísimas familias en las condiciones más indignantes.

Mi padre me enseñó a dar con alegría sin esperar nada a cambio. También me enseñó el inconmensurable valor de la palabra, a la que consideró siempre un contrato ineludible. Y sin duda el valor absoluto de la lealtad y el amor a la familia: lo más importante.

Rechazo su ambición desmedida, su violencia para conseguir cada propósito sin mirar las consecuencias y sin importar el dolor causado.  

¿Qué es para usted la libertad?

La libertad es como el aire, solo te das cuenta de que la tienes cuando te la quitan o amenazan con hacerlo. Es un derecho de todos, y sus límites comienzan cuando la nuestra afecta a la de los demás. Sin duda es más importante que la vida. El sabor de la libertad lo apreciamos mejor quienes hemos estado en prisión. Valoramos caminar bajo la lluvia, no le huimos a esa gran sensación de libertad y plenitud.

“Cuanta mayor riqueza, más pobremente comenzamos a vivir”. Es una frase que usted ha pronunciado públicamente y que desliga riqueza de felicidad. ¿Qué es lo que de verdad importa?

La familia, los afectos, el respeto por toda la humanidad, practicar los valores humanos y enseñar a otros a hacerlo. La educación. El dinero solo compra lo menos importante en esta vida.

¿Cuál es para usted la principal arma para luchar contra la violencia?

El amor al interior de nuestras familias es fundamental. También la educación y las oportunidades dignas para la gente, porque son imprescindibles para garantizar la paz.

En muchos países del mundo, la droga sigue siendo un problema que arrastra a los más jóvenes. ¿Qué mensaje les daría a todos esos jóvenes que ven en el negocio de la droga una oportunidad?

Que no conozco narcos jubilados. Ese no es un camino de éxitos, sino de autodestrucción. ¿Para qué sirve una mansión si no hay nadie que nos esté esperando? Las pérdidas siempre serán mayores que las ganancias en ese negocio.

Su participación como ponente en los congresos de la Fundación Lo Que De Verdad Importa le permite ser altavoz ante miles de personas. ¿Cuál es la idea clave con la que le gustaría se quedasen todas las personas que le escuchan?

Que podemos utilizar nuestro talento, energía e inteligencia para el bien de todos. El verdadero éxito es aquel que podemos disfrutar en libertad y con la familia.

No podemos permitir que los medios de comunicación masiva tengan total injerencia en moldear nuestros sueños y nuestras vidas. Debemos ser críticos con nosotros mismos y desconfiar de aquellos que nos quieren vender verdades absolutas.

 

* La Fundación Lo Que De Verdad Importa (LQDVI) y Bankia colaboran en los congresos de LQDVI y en el proyecto Historias en Red dirigido a jóvenes que quieran poner en marcha un proyecto de voluntariado en su comunidad.

Fotografía cedida por la Fundación Lo Que De Verdad Importa.

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TAGS: JóVENES, VOLUNTARIADO