En acción, la huella social de Bankia

Los valores de la lectura que las pantallas no pueden enseñar

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El proyecto Betania desarrolla una importante labor de voluntariado para que niños y jóvenes descubran el placer de la lectura

Bankia en·accion Publicado el 13 de Noviembre de 2019

Leer por el gusto de leer. Quizá ese sea el truco para que los niños devoren libros, sueñen e imaginen una sociedad mejor en la que todo el mundo tenga cabida, independientemente de su origen y condición.

Este es el principal objetivo de Betania, proyecto de voluntariado nacido en 2017 e impulsado por un grupo de estudiantes de ESO y Bachillerato acompañados de sus animadoras del grupo Salle Joven de los centros La Salle de Sevilla.

Betania, que resultó ganador de Historias en Red, surgió para dar respuesta a una necesidad detectada en el barrio Polígono Norte de la capital hispalense, uno de los menos favorecidos de la ciudad. Con el paso de los años, Cristina, Luna, Alba, Marta, María, Ángel, Inma y otros voluntarios han entrado a formar parte de la vida de la Asociación Manos Abiertas con Norte, entidad con la que desarrollaron su proyecto de voluntariado.

Fomentar la lectura

La iniciativa parte con el objetivo de sembrar en los niños el hábito de la lectura. Entienden que es importante porque cada libro cuenta una historia o una aventura repleta de valores. “La dificultad no es encontrarlos o transmitirlos, sino despertar en los propios niños y niñas la capacidad para distinguirlos y desarrollarlos. Discriminar los valores de lo que leen para que lleguen a ser autónomos en sus elecciones”, subraya María Arce, coordinadora de la Asociación Manos Abiertas con Norte.

Voluntarios de La Salle lleva años trabajando con los menores de Polígono Norte a través de diferentes proyectos de apoyo educativo y refuerzo de competencias básicas en el aula. En su día a día, detectaron que cada año aparecía la necesidad de mejorar la lectura en los niños atendidos. “Posiblemente, gran parte del fracaso escolar de la zona se deba, entre otras causas, a la deficiente comprensión lectora y a su lentitud a la hora de enfrentarse a un texto”, afirma Arce.

También se dieron cuenta de que las propuestas didácticas para la iniciación al desarrollo de habilidades lectoras resultaban “escasas y poco atractivas”. Por ello se pusieron manos a la obra e impulsaron un proyecto para fomentar la lectura en el que los participantes tenían que implicarse recogiendo libros, adecuando bibliotecas, movilizando a sus centros… “Este movimiento -destaca Arce- hacía la posterior lectura mucho más atractiva”.

Un proyecto educativo

Esta acción, que se renueva con carácter anual, está basada en el proyecto lector de los centros educativos La Salle. A través de personas e instituciones, reciben libros, lo que les permite ofrecer material a Manos Abiertas y regalar a los niños que lo necesiten obras y textos para sus hogares o centros educativos.

Cada año pasan por la entidad más de 100 niños. “Si tenemos en cuenta que Manos Abiertas cumple este curso 25 años de vida en el barrio, podemos decir que hemos leído mucho y, sobre todo, disfrutado con ello”, resalta María Arce.

Su experiencia les ha permitido constatar que existen dos razones en el Polígono Norte por las que los pequeños no leen: por un lado, está la dificultad de la lectura, “el propio hecho de ‘no saber’”, dado que muchos de los niños con los que trabajan abandona el mundo escolar sin haber descubierto la utilidad y el placer de la lectura.

Por otro, estos chavales ven la lectura como algo aburrido y sin atractivo, por lo que “el éxito consiste en conseguir que a los niños les guste realmente leer, para lo que es fundamental el papel que desarrollan los educadores”.

Los voluntarios de La Salle confían en que las bibliotecas “completas y bien organizadas” pueden ayudar a combatir el problema que las pantallas provocan en los pequeños. En A juicio de Arce, “tienen que abarcar todos los géneros: desde la narrativa a la poesía, aventuras, novela policíaca, de ciencia ficción, sin olvidar los cómics”.

Entienden que, de esta manera, los educadores tienen la oportunidad de conocer los gustos de los niños y les pueden ayudar a escoger con mayor facilidad diversificando sus opciones. “Lo importante es que puedan leer por el gusto de leer, sin segundos objetivos ni fatídicos trabajos pocos relacionados con el sentido real de la lectura”, insisten.

Si los voluntarios de La Salle nos tuvieran que contar un cuento, seguramente escucharíamos la historia de Peter Pan, el niño de 10 años que nunca crece. “Así nos sentimos todas las personas que trabajamos en Manos Abiertas, ya sea con carácter voluntario o laboral. Te vuelves niño de nuevo cada vez que pones un pie en el barrio o en la sede”, confiesa Arce.

Y es que, como decía el propio Peter Pan, “los niños de hoy en día saben tantas cosas que dejan pronto de creer en las hadas”. Algo que proyectos como Betania tratan de evitar para que sigan siendo precisamente eso: niños.

Si quieres saber más sobre este proyecto o colaborar, puedes enviar un correo electrónico a la dirección ajmanosabiertas@gmail.com o consultar sus redes sociales:

TAGS: HISTORIAS EN RED JóVENES VOLUNTARIADO