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La vida energética de la basura

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Más de la mitad de los desechos que generamos termina en el vertedero. De ellos se puede obtener energía.

Bankia en·accion Publicado el 17 de Febrero de 2020

Cada español genera una media de 500 kilos de basura al año, compuestos, en su mayoría, por papel, plástico, vidrio, recipientes metálicos, textiles y basura orgánica. De la cantidad total de residuos generados, el 60% va a parar a vertederos y solo una pequeña parte se recicla, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Lo creas o no, todo lo que desechamos puede tener una segunda vida: podemos reciclarlos o tratarlos adecuadamente para, a partir de ellos, obtener energía y materias primas que se puedan aprovechar en los ciclos productivos.

Es lo que sucede con la materia orgánica, biodegradable y de origen animal o vegetal, que se puede recuperar como compost o ser usada para producir biogás y un abono denominado digestato.

De los plásticos también se podría obtener combustible. Este material, que suele fabricarse a partir del petróleo, tarda mucho en degradarse y tiene un reciclaje complicado. Algo similar ocurre con los briks, que se fabrican a partir de celulosa, aluminio y plástico. Estos materiales son difíciles de separar, por lo que el reciclado es complejo.

Mención aparte merecen las latas de un solo uso. Su fabricación supone un gran coste de energía y materias primas, por lo que es uno de los procesos industriales de mayor consumo energético e impacto ambiental. Por hacer una comparativa, con la energía que se emplea en fabricar una lata de refresco de aluminio podrías ver la tele unas dos horas.

El reciclado de papel es un punto a tener en cuenta, ya que con él se disminuye el consumo de agua en un 86% y el de energía en un 65%. Lo mismo sucede con los envases de vidrio, que pueden ser reutilizados antes de ser reciclados. Piensa que por cada tonelada de vidrio que se recicla se ahorran 1.200 kilos de materias primas y 130 kilos de combustible.

Según la Guía práctica de la energía, si se hiciera una correcta gestión de la basura, se podría evitar el vertido del 90% de los residuos generados. Para ello es importante potenciar la reutilización, el reciclado y la valoración energética.

Si queremos conseguirlo, podemos empezar por adquirir nuevos hábitos de compra, reducir los residuos que generamos y separar los distintos tipos de basura.

“Prevención, reutilización, reciclado, valorización y eliminación: esa es la jerarquía correcta para gestionar los residuos”, señala IDAE.

TAGS: EFICIENCIA ENERGéTICA MEDIOAMBIENTE SOSTENIBILIDAD