En acción, la huella social de Bankia

Violencia física: “que el miedo a denunciar no te impida tener una nueva vida”

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Doce años y más de 8.000 km separan a Erika de Nicaragua, el país donde nació. Se define a sí misma como una mujer muy valiente, capaz de aprender nuevas cosas cada día y tremendamente fiel a su familia y amigos

Bankia en·accion Publicado el 18 de Noviembre de 2019

Ternura y todo corazón es lo que transmite su presencia cuando está cerca. Nadie diría que la vida le ha arrebatado la sonrisa en innumerables ocasiones y que le cuesta tremendamente echar la vista atrás y hablar de su pasado.

Como demasiadas mujeres latinoamericanas, sentía una barrera en su país que era excesivamente complicada de derribar. Nicaragua no le ofrecía ninguna posibilidad de prosperar. Motivada por encontrar nuevas oportunidades y mejorar su condición laboral, escogió España como su nuevo hogar, arriesgando todo por perseguir su sueño de disfrutar de una vida mejor y poder sacar adelante a su familia.

En España, pronto conoció al que se convertiría en su pareja y con el que, al cabo de los años, tendría dos hijos. Pero esa relación acabó rompiéndose, dando paso a otra donde Erika se topó con una dolorosa realidad.

Tras su separación, mantuvo una nueva relación que duró tres larguísimos años. Durante todo ese tiempo, fue víctima de malos tratos a diario. Confiesa, que nunca se atrevió a pedir ayuda ya que estaba atrapada por el miedo que sentía, hasta que la situación fue insostenible, tanto para ella como para sus hijos.

Erika formaba, por aquel entonces, parte de un programa de inclusión laboral para mujeres inmigrantes, gracias al cual mantenía reuniones asiduamente con trabajadores sociales. A ellos fue a quienes finalmente decidió acudir para dar la voz de alarma y pedir ayuda.

Y así fue cómo llegó al Centro Rural Joven Vida (CERUJOVI), al que define como su verdadero hogar. En la asociación encontró la seguridad y el cobijo del que carecía: “CERUJOVI me ha aportado la garantía de levantarme y sentirme arropada”. Actualmente, su expareja tiene una orden de alejamiento y Erika sigue adelante gracias al apoyo de la organización y a la ayuda económica que recibe como víctima de violencia de género.

CERUJOVI le proporciona casa, trabajo y ayuda con sus pequeños. Gracias al respaldo de la asociación ha conseguido salir airosa de todas las dificultades que ya forman parte del pasado. Ahora, se encuentra con fuerzas suficientes para alentar a otras mujeres que han transitado por un camino similar al suyo y no duda en decir que “hay personas con un gran corazón que siempre están dispuestas a ayudarte. Siempre hay una luz de esperanza al final del túnel”.

TAGS: ACCIóN SOCIAL MUJERES VIOLENCIA DE GéNERO