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Violencia sexual: “nadie nace para ser esclava”

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APRAMP es una de las asociaciones más conocidas y relevantes del panorama nacional por la importante labor que realiza con un colectivo muy específico y olvidado, las mujeres que son víctimas de trata, que ejercen la prostitución de manera coactiva o son explotadas a nivel sexual

Bankia en·accion Publicado el 18 de Noviembre de 2019

La Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP) trabaja desde 1985 para que estas mujeres, explotadas sexualmente, puedan recuperar su libertad huyendo del abuso de los explotadores.

En España, el panorama con el que APRAMP se encuentra cada día está vinculado a la inmigración. Las principales víctimas son mujeres y niñas captadas en sus países natales por redes criminales organizadas que, aprovechándose de sus expectativas de mejora, las trasladan a España con falsas promesas con el objetivo real de someterlas a distintos tipos de explotación.

Otras veces son incluso las propias familias de las víctimas las que las fuerzan a ser sometidas al maltrato físico y psicológico, poniendo el riesgo sus vidas solo por saldar deudas o lucrarse a través de negociar con sus cuerpos.

“El primer caso que nosotros tuvimos fue el de una niña de 14 años, rumana, que había sido explotada y traída a España por su madre. Esta red organizada era toda su familia. Conseguimos identificarla en un polígono industrial, conseguimos rescatarla y conseguimos que hoy su madre y sus hermanos estén en prisión”, recuerda Mónica, directora de APRAMP.

Este negocio, en continuo crecimiento, proporciona una triste rentabilidad dentro de nuestras fronteras. España se ha convertido en el primer país a nivel europeo y tercero a nivel internacional que más está demandando este tipo de servicio de sexo por dinero. “Nos estamos convirtiendo en un país de turismo sexual”, advierte la directora de APRAMP, que también cree que “la sociedad tiene que mirar de frente y decir basta ya a esta explotación y a esta esclavitud”.

Supervivientes de la trata

Las mujeres que llegan a la asociación lo hacen a través del Programa de Unidad Móvil, formado por mujeres supervivientes de la trata que realizan un mapeo diario para encontrar potenciales víctimas. Estas supervivientes prestan además su ayuda a otras mujeres contando en primera persona cómo ellas consiguieron salir de esa situación y cómo APRAMP les ayudó. Desde la asociación, garantizan unas condiciones de protección, alojamiento y formación para rehabilitar y resocializar a cada una de las víctimas que buscan amparo.

“Ninguna mujer se siente reconocida como víctima, por tanto, no va a llegar a nuestros centros de acogida. No llama a la puerta y dice ‘quiero que me ayudéis, yo soy víctima de trata, por favor, protegedme’. Hay que buscarlas y ese trabajo proactivo lo realiza la unidad móvil”, explica la directora de la asociación.

Bankia colabora con la asociación APRAMP a través del Programa de mejora de la empleabilidad de mujeres y niñas víctimas de trata. El objetivo de todo este proceso es dotar de esperanza sus vidas, una esperanza repleta de claridad y, sobre todo, de realidad. Desde la asociación reconocen la capacidad de cada persona para decidir ser rescatada y apoyada, e incluso a demandar justicia o no, según sus circunstancias personales.

“A cualquiera de las mujeres que están en esa situación yo les daría alternativas, les daría esperanza, les daría libertad. Esa libertad que todas y cada una de las mafias les han quitado cuando han sido captadas en sus países de origen. La sororidad de las mujeres, la cercanía de todo el programa de APRAMP hace que todas esas mujeres que hoy forman parte de la asociación puedan dar esperanza con realidad, porque yo creo que nadie nace para ser esclava”, asegura la directora de la asociación.

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